Opinión

Acerca de un libro poco conocido escrito por Luis Spota

Rodolfo Villarreal Ríos

Acerca de un libro poco conocido escrito por Luis Spota

Periodismo

Agosto 21, 2020 23:20 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Rodolfo Villarreal Ríos › guerrerohabla.com

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Hace varios años, mientras andábamos revisando los estantes que ocupa la sección latinoamericana en la biblioteca de una universidad pública estadounidense, encontramos un volumen pequeño, apenas 66 páginas, que nos llamó la atención precisamente por eso, por diminuto. Para nuestra sorpresa, aquel documento era de la autoría de Luis Spota Saavedra uno de los tres escritores mexicanos cuyas obras, podemos afirmarlo, las hemos leído completas, los otros dos son Juan José Arreola Zúñiga y Jorge Ibargüengoitia Antillón. El libro en cuestión fue editado en 1947 y su título es ’Miguel Alemán en una semblanza.’ Estamos conscientes de que para algunos el presidente Alemán Valdés no es de sus favoritos e inmediatamente invocaran cuanto asunto negativo haya ocurrido en su sexenio. Sin embargo, a este escribidor le parece interesante compartir con usted, nuestro lector amable y único, ese libro, casi desconocido, que escribiera quien convirtió el periodismo en literatura acerca de aquel que ocupara la presidencia de México entre 1946 y 1952.
La narrativa inicia evocando los días infantiles del personaje central, cuando por los rumbos de Sayula y Oluta en Veracruz, vestía de manta y ’corría descalzo por los caminos polvosos con los bultos de periódicos bajo el brazo; periódicos que vendía en los cuarteles o en las casas de los que sabían leer, en un esfuerzo por conseguir unos cuantos centavos más, que aliviaran en parte las necesidades de la familia.’ Para los habitantes de Sayula, ’ese niño era simplemente Miguel chico, hijo de Miguel Alemán [González] grande, comerciante y esposo de Tomasa Valdés [Ledezma].’
Aquellos eran los tiempos en que se luchaba para quitarle al chacal Huerta el poder que usurpaba. Mientras Alemán González, como miembro de las fuerzas del general Álvaro Obregón Salido, ’al frente de una partida de 25 hombres... se batía en la zona del petróleo contra de las tropas de [Manuel] Peláez [Gorrochotegui], la esposa y los hijos se radicaron en Orizaba.’ Ahí, Alemán Valdés acudiría a la escuela hasta que el triunfo del Carrancismo lleva a su padre a mover la familia hacia la ciudad de México. Spota narra que, ahí ’el hermano mayor, [Carlos], ingresó a la Preparatorita para [después] iniciar una carrera médica [odontología] que ejerce actualmente [en 1947], en San Antonio, Texas.’ Cuando el futuro presidente de México ’estudiaba leyes en la Universidad Nacional, ...el padre volvió a levantarse en armas.’ Si bien apoyó al presidente Obregón Salido para apaciguar, en 1923-24, la revuelta delahuertista, más tarde, en 1927, se opuso a la reelección del para entonces ya expresidente y apoyó la candidatura de Arnulfo R. Gómez. Las cosas no se dieron bien y en marzo de 1929, cercado por las fuerzas obregonistas, se quitó la vida. Conforme con lo mencionado por Spota, en esos años Alemán Valdés ’supo alternar el estudio con el combate, aunque en duras y difíciles circunstancias. Peleaba la mitad del año al lado del padre, con la carabina al brazo y el libro entre las piernas; estudiaba la otra mitad...Así terminó su carrera profesional y se recibió de abogado en solo tres años.’
En relación con los años estudiantiles de Alemán Valdés, Spota empieza por describir su físico, ’era un muchacho extremadamente delgado y alto. Sus amigos le decían ‘El Flaco.’’ En ese tiempo, no contaba con recursos y tenía que realizar un gran ’esfuerzo por conseguir lo mismo un libro que una taza de café con leche, que en mas de una ocasión fue el único alimento que probara. Alemán no fue más, ni menos tampoco, que los son todos los estudiantes pobres que de la provincia vienen a formarse en la Universidad.’ Durante esa época, junto con sus amigos, se dio a la tarea de elaborar una revista a la cual denominaron ’Eureka.’ En igual forma, dada su estrechez económica, él y sus compañeros tenían que recurrir a ’argucias ...para hacer que el chino del café les diera de fiado el desayuno, la comida o la merienda.’
Una vez que concluyeron sus estudios, ’Alemán Valdés y sus amigos, se dedicaron de lleno...a defender a los mineros. Durante seis años, él, Gabriel Ramos Millán y Fernando Casas Alemán, abogados de la nueva hornada, y Leopoldo Chávez, médico, fueron todos los días, sin fallar uno, a Pachuca y las zonas mineras vecinas.’ Luchando al lado de los trabajadores, enfrentaron a las empresas mineras y lograron ’que se reconociera la silicosis como enfermedad profesional.’ El éxito que alcanzaron en ese terreno fue tal que, además de sentar jurisprudencia, ’la tesis por él sustentada sobre enfermedades y riesgos profesionales aun se toma en cuenta [en 1947] como base de nuestra legislación obrera.’ Al respecto, Spota cita la anécdota que le refirió Alemán ’cuando cierto día llegó a Pachuca patrocinando a un trabajador cesante que demandaba a la compañía por una suma inferior a quinientos pesos. El flamante patrocinador quiso hacer efectiva la reclamación, pero lo pusieron de patitas en la calle. Rabioso, se dirigió inmediatamente a las autoridades y a la fuerza federal y volvió a las oficinas...Alemán hizo que se le sellara a la compañía una caja fuerte conteniendo más de trescientos mil pesos, para garantizar la indemnización del minero...’ Con esa experiencia estimaron que podían entrarle al negocio.
’Con los ahorros de años compraron una mina.’ Los resultados que obtuvieron fueron menos que mediocres y perdieron hasta el ultimo centavo. En medio de ’golpes y descalabros, de perdidas y de tesón, obtuvieron experiencia, y la experiencia les permitió atinarle al de los terrenos y bienes raíces con los que se hicieron ricos.’ Con eso en las alforjas entró a la vida pública en su estado natal.
Tras de ocupar el cargo de magistrado del tribunal Superior de Justicia de Veracruz, ’Alemán, que era popular en su Estado, quiso ser diputado varias veces. En cada campana invertía hasta su ultimo peso. Mas las cosas no se daban de frente y perdía, y para poder saldar los compromisos económicos adquiridos, tuvo varias veces que vender hasta los muebles de su hogar.’ Pero aquello no lo desanimó y continuó empeñado en sobresalir en la política. Operaba bajo la premisa de ’que solo a fuerza de fibra y de voluntad puede un hombre llegar a donde quiere.’
Finalmente, en 1934, es electo senador por Veracruz y dos años más tarde cuando el gobernador electo, Manlio Fabio Altamirano Flores, fue asesinado, Alemán es nombrado sustituto. Acerca de esa época, Spota narra que ’se enfrentó a una situación extraña, en la que participaban algunos legisladores locales, quienes recibían ‘igualas’ de las empresas comerciales. Alemán los metió en orden y no volvieron a salirse de ‘el.’ De ahí pasaría a manejar la campaña del candidato del Partido de la Revolución Mexicana (PRM), Manuel Ávila Camacho y habría de encargarse de negociar los miembros del Grupo Monterrey, los patrocinadores reales de la Unión Nacional Sinarquista que le retiraran el apoyo y, además, que no lo otorgaran al candidato opositor, Juan Andrew Almazán. Eso le valió que, tras el triunfo de Ávila Camacho, se convirtiera en el secretario de gobernación. Desde ahí, comenzó a proyectarse como el posible candidato presidencial para el periodo 1946-1952. Sin embargo, enfrentaba un obstáculo mayor, Maximino quien, por ser el hermano mayor del presidente, consideraba que habría de imponer una presidencia monárquica que por derecho, según él, le correspondía. Sin embargo, en febrero de 1945, Maximino, después de una comida pantagruélica, sufrió un infarto al miocardio y dejó de aspirar y respirar. Una vez que esa oposición cesó, las fuerzas reales del PRM, seleccionaron a Aleman como su candidato presidencial.
El 5 de julio de 1945, los líderes de la Confederación de Trabajadores de México, Vicente Lombardo Toledano y Fidel Velázquez Sánchez, habrían de apoyarlo para que fuera candidato presidencial. Aquí, cabe mencionar algo que pocas veces se menciona. En los preámbulos de la sucesión, se perfilaba que al concretarse la candidatura de Alemán habría de resurgir la estrella política del coahuilense más ilustre del México posrevolucionario, Manuel Pérez Treviño. Para muchos es desconocido que este personaje había tenido gran amistad con el padre de Alemán, además de que apoyó a este durante sus años estudiantiles. La relación entre ambos era mucho más profunda de lo que se pensaba. Hace algunos años, María Elena Laborde Pérez Treviño, nieta del general, nos confirmó que el coahuilense iba a ser el jefe de la campaña presidencial de Alemán Valdés de no haberse interpuesto su fallecimiento el 29 de abril de 1945. Pero retornemos a la narrativa de Spota.
Durante la campaña, al anunciar que iría a visitar el estado de Guanajuato, especialmente León, algunos trataron de disuadirlo arguyendo que aun ’estaba fresca la sangre del 2 de enero. Alemán contestó: Somos ajenos a los sucesos y fue. Su entrada fue espectacular: a pie recorrió largo trecho entre la multitud-en la cuna mis a del sinarquismo.’ El evento resultó un éxito al grado que ’su discurso magnetizó a 90,000 leoneses. Lo aplaudieron y por la tarde, los principales lideres de la Acción Cívica Leones -de filiación marcadamente sinarquista- se despedazaban por estar a su lado, por retratarse con Alemán.’ Según lo escrito por Spota, se le oía decir a Alemán que ’solo los preparados pueden llegar a la cima....refiriéndose a la imperiosa necesidad de que los mexicanos se instruyan y se capaciten.’ En ese contexto, para que veamos cuanta razón tenia, les citaremos algo ocurrido a Aleman Valdes en uno de los eventos realizados durante su candidatura.
Esta parte de la narrativa nada tiene que ver con la de Spota, pero si con la candidatura de Alemán y el México que tenía ante sí para cambiarlo. El texto fue escrito en 2005 por don Rafael Villarreal Martínez en ’Piedras Negras, destino y origen. Una narración para mis nietos.’ Empieza por mencionar que ’corrían los inicios de 1946, el mundo acababa de dar por terminada la Segunda Guerra Mundial y el país vivía una época de paz y bonanza económica, el Partido de la Revolución Mexicana había lanzado como su candidato, el 5 de julio de 1945, al Lic. Miguel Alemán Valdés y el 19 de enero de 1946 cambiaba su nombre por el de Partido Revolucionario Institucional (PRI). Este cambio no solo era de nombre, representaba el inicio de una nueva etapa en el México postrevolucionario. Era el momento de pasar de los generales forjados al fragor de las batallas, lo cual no les impidió sentar las bases para iniciar el desarrollo del país y otorgar el mando a una nueva generación, los universitarios.’
’En ese entorno se daba la campaña de Alemán, cuando efectúa la consabida visita a Piedras Negras, Coahuila para solicitar el voto de los ciudadanos. Como era costumbre, la cual aún persiste, las autoridades tratan de mostrar al futuro hacedor de todas las bondades, pero también severo ajusticiador cuando las circunstancias lo requieran, el lado agradable de la ciudad. Una vez determinado el sitio donde se efectuaría el mitin, la Plaza de los Héroes, y los lugares por donde transitaría para llegar ahí, se inicia la discusión acerca de quién sería el encargado de hablar en nombre de la población y tras ’sesudas’ deliberaciones se acordó que esa distinción caería en la persona del Jefe de Tránsito Municipal, por cierto, tío de un destacado político en el ámbito nacional en la década de los setenta y ochenta. Por qué lo seleccionaron, aun ahora es un misterio.’
’Llegó el día esperado y arriba el candidato, acompañado de su característica sonrisa. Durante su recorrido por las vallas formadas por ciudadanos, los aplausos y las vivas fueron la constante hasta que llegó al sitio de la reunión. Subieron al templete y tras de las presentaciones acostumbradas, se mencionó que a nombre los nigropetrenses haría uso de la palabra el ciudadano ya mencionado, quien con paso cansino y paseando su robustez se dirige al micrófono e inflamando el pecho da inicio a su arenga con estas palabras: ’Licenciao Miguel Alemán, candidato de nuestro glorioso partido y colegas que están aquí en el templete quero disirles que como yo soy demasiado escaso de inorancia y ora como todas las concencias se encuentran devedidas ante sus mercedes me encuentro cohavitado. Pueblo, té estas convertiendo en un atajo de analfabetos que dejamos pa’ la juventu que apenas está comenzando a jilotearar. México tiene hombres lustrados como Vitor Hugo y el Chato Briones, ansina como el que escribeo México atravesado por los siglos. Y esto que acabo de disirles, naiden me lo escribeo salió de mi pecho cerebral. Ya dije.’
’Ya se podrán imaginar ustedes la cara del Lic. Alemán cuando el orador termina su perorata, la sonrisa era una mueca, lo que debe de haber cruzado por su mente. Al hacer uso de la palabra habló de todo lo que le interesaba al pueblo. Sin embargo, sabía que ese era el México pintoresco, pero también conocía que el reto al que se enfrentaría como presidente de la Republica era enorme y que seis años podrían ser pocos para alcanzar lo que tenía planeado.’ Volvamos al texto de Spota.
Alababa lo escrupulosa que era Alemán para preparar sus cosas. ’Antes de visitar cada estado o ciudad... habíase documentado con una atención increíble. Era por ello, asombroso oírlo hablar con gran seguridad y con gran conocimiento de las cosas mas queridas o que mas les interesaban a los habitantes del Estado o de la ciudad.’ Asimismo, Spota señala, ’tiene el presidente la convicción de que los jóvenes poseen el vigor y el entusiasmo necesarios para llevar al país al sitio donde debe de estar.’
Respecto a la relación de Spota con el presidente Alemán Valdes, cabe resaltar la anécdota que el escritor relata en otros escritos. Cuando falleció su padre, Spota pasaba por momentos de penuria económica al grado de carecer de recursos para cubrir los funerales. Esa noche, mientras velaban el cuerpo, se apareció el presidente a presentarle las condolencias. Lejos de ser un acto protocolario, se quedó a acompañar al doliente con quien, sentado en los escalones de la entrada a la vivienda, pasó la noche charlando. Un evento que reafirmó en el escritor la admiración y agradecimiento que sentía por el presidente Alemán Valdés.
Estamos ciertos que el haber traído a colación esta narrativa podrá hacer que alguno nos tache de no tener memoria sobre la leyenda negra que circula sobre el alemanismo. No dudamos que varios hayan hecho negocios y amasado fortuna. Sin embargo, nosotros carecemos de documentos duros que nos permitan señalar que x o y persona se enriqueció de manera ilegal en esos tiempos. En ese contexto, algunos llegan a señalar que cuando tomó posesión el presidente Adolfo Ruiz Cortines, en su discurso inaugural, lanzó amenazas que significaban el rompimiento con su antecesor, lo cual es falso ya que respecto a la corrupción lo que mencionó fue: ’Reitero mi exhortación a la colectividad entera para que coadyuve a la moral administrativa y pública; y que seré inflexible con los servidores públicos que se aparten de la honradez y de la decencia.’ Una muestra mas de que no hubo tal condena es que en 1997, Miguel alemán Velasco escribiría ’No siembro para mí: una biografía de Adolfo Ruiz Cortines,’ en donde mediante un análisis objetivo presenta una imagen positiva del personaje.
Podemos afirmar con certeza es que entre 1946 y 1952, se inició la industrialización del país. Nació el sector turístico como fuente importante de captación de divisas. La imagen del país en el contexto internacional empezó a cambiar, el presidente Alemán fue el primero quien realizó una visita de estado a Washington, tras de haber recibido aquí al presidente Harry S. Truman. Cierto, se intensificó la relación con los EUA, pero recordemos que aquellos eran los tiempos del mundo bipolar. La ciudad de México inició su modernización. La educación en México avanzó hacia nuevos escenarios y, aun cuando algunos parecen olvidarlo, fue en esa época cuando se construyó ese portento arquitectónico que es la Ciudad Universitaria en la hoy CDMX. En fin, que el presidente Miguel Alemán Valdés como todos los seres humanos tuvo positivos y negativos, pero su actuación al frente de la nación permitió transitar hacia el crecimiento y el desarrollo. Por cierto, entre 1946 y 1952, la tasa promedio anual de crecimiento económico fue de 5.78 por ciento y a nivel per cápita se incrementó, durante los seis años, en 18.38 por ciento y, no olvidemos, había la firme convicción de que el futuro ofrecía cosas positivas. vimarisch53@hotmail.com
Añadido (1) Algunos, en México, cuando se trata de asuntos políticos, son defensores rabiosos de todo lo que huela a la derecha. Sin embargo, al enfocarse en lo que sucede en los EUA, nos salen con que son partidarios de la fórmula Biden-Harris. ¿Se habrán informado de lo que propone esta pareja o son de los crédulos quienes creen que el partido que cobija a este dúo son los buenos y el otro es el de los malos?
Añadido (2) Como era de esperarse, el resultado de la reunión de los gobernadores con el presidente fue palabrería hueca, nada de acuerdos reales.
Añadido (3) Sigue la escuelita Montessori haciendo historia. Ahora fue Chanito, cuya fama de gandalla se acrecienta día con día, quien salió con que en ese centro educativo a los alumnos les hace falta motivación que los lleve a ser creativos para innovar. ¿Quién será el que no los estimula para que emprendan sus acciones con ingenio?
Añadido (4): Cuando se prende el ventilador nadie sabe lo que va a jalar, pero ninguno de quienes estén cerca podrá salvarse de recibir la brisa o cualquier otra cosa que succione y esparza.
Añadido (5) Lo de la revista Nexos es para encender todas alarmas, pero muchísimos son quienes prefieren apagarlas... así las mantendrán hasta que les llegue a ellos. Entonces será demasiado tarde.


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