Concatenaciones
Fernando Irala Burgos
Concatenaciones
Apagar el fuego
Fernando Irala
La intensa reacción del crimen organizado tras la caída del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Oseguera, el ’Mencho’, produjo violencia en quince entidades del país, casi la mitad de las que componen el territorio nacional, bloqueo de avenidas y autopistas, vehículos incendiados, vuelos y corridas de autobuses cancelados, suspensión de clases y actividades en diversas zonas del país, amén de muertos y heridos, algunos en el lugar de la captura, Tapalpa, Jalisco, otros en las acciones de resistencia de los delincuentes.
Desde hace décadas, hay muchos precedentes de las reacciones del crimen cuando es capturado o muerto alguno de sus capos, pero nunca las llamaradas habían sido tantas y tan fuertes.
Nos mostraron la organización y la logística delincuencial, y su capacidad de retar al Estado mexicano sin miedo ni demora.
Por primera vez, en autopistas cercanas a la capital de la República, como en la México Puebla o en el Arco Norte, hubo camiones incendiados y cierre de circulación suscitado por los maleantes. Y en muchas ciudades donde los integrantes del CJNG tienen presencia, la cauta recomendación de las autoridades locales a la población fue la misma: si usted no tiene qué hacer fuera de su casa, mejor permanezca en ella, no salga.
No en balde, el Mencho encabezaba el cártel de mayor tamaño y belicosidad en México, y una de las cinco bandas criminales más peligrosas en el mundo.
Abatido el capo, el reto es apagar los fuegos provocados. No los de los narcobloqueos y negocios vandalizados desde Tijuana hasta Cancún, tarea en la que las fuerzas de seguridad demoraron muchas horas en más o menos controlar, sino los que se generarán a partir de ahora entre otros grupos y los propios subalternos de Oseguera, cuya prioridad será hacerse de las jefaturas de la organización delictiva.
Nada menos, el Cártel Jalisco surgió y creció en pocos años como resultado del declive o el despedazamiento de anteriores cárteles de la delincuencia. Y la dramática experiencia cercana es lo ocurrido en Sinaloa, en donde la violencia no ha cesado ni amainado año y medio después del secuestro y captura del Mayo Zambada.
Por ello es que, sin disminuir la importancia de lo acontecido, estamos muy lejos de que en el objetivo de asegurar la paz y la tranquilidad de la población, se pueda cantar victoria.
Visto con ánimo positivo, lo bueno es que ya no hay abrazos con los forajidos, lo mejor será que podamos sobrevivir a los balazos.