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De adicto a ADICTO (Martirios)

Códigos de comunicación equivocados

Ernesto Salayandía García

Códigos de comunicación equivocados

Salud

Agosto 01, 2021 16:21 hrs.
Salud Nacional › México Chihuahua
Ernesto Salayandía García › Divergencias Informativa

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Las heridas profundas del alma
Me pegan desde mi infancia, las heridas del alma que marcaron, no solo mi destino, sino que también mi personalidad, tengo que acordarme que yo no podía dejar de beber, de tomarme esa botella diaria de vodka, no podía dejara de consumir los 10 o 15 pases que inhalaba de cocaína, mucho menos, podía suspender el cumulo de pastillas que consumía, ni la morfina sintética, mi dolor era muy grande, así como mi ansiedad, me fumaba cerca de tres cajetillas al día, me la pasaba triste, apagado, deprimido, hundido en mis pensamientos patológicos, psicóticos, secuestrado por mis celos compulsivos, por ello, ahora puedo establecer un punto de comprensión, con ese adicto que llora y moja mi hombro, diciéndome.- Ernesto, no puedo dejar de consumir.- Se dé su dolor, de lo que me está hablando, porque precisamente, de ahí vengo.

El perfil del drogadicto
Hay un rechazo total, es repudiado, odiado, rechazado por su familia y la sociedad, la droga te cambia tu manera de ser, la tendencia es que te conviertas en un neurótico empedernido, agresivo, explosivo, mecha acorta, rompes con los vínculos familiares y de comunicación, aunque vivas en el mismo techo, el pan de cada día es las agresiones, humillaciones, castigos, hostigamientos y represión, la familia comienza a poner límites tajantes, cuando ya es demasiado tarde, cuando las conductas toxicas no tienen remedio y la adicción compulsiva es un callejón sin salida, cualquier esfuerzo es nulo por recuperarse, el adicto sufre profundamente, su dolor es incomprendido y engrandecido por el rechazo, la familia, que no sabe a ciencia cierta cómo tratar a su enfermo y comete serios errores, aquí, la reflexión es que debemos de prevenir para no lamentar, evitar que estos niños se intoxiquen con conductas toxicas, evitar lo ingobernable, irreverencia y rebeldía, para que el niño, no se fugue en las drogas, comience con la cerveza, hay que considerar que la cerveza es una droga escalonaría-

El adicto nace y se hace en casa
No hay peor ciego como el que no quiere ver, la fábrica de drogadictos esta en casa, en os hogares disfuncionales, el adicto consiente o incocientemente es marcado de por vida con sus heridas profundas del alma, es un ser hipersensible que le afecta toda la energía negadita que se destila en su contra delante de él, le pegan los insultos, el maltrato, los gritos, el rechazo, las humillaciones, se siente abandonado y traicionado, le pega el divorcio, la separación de sus padres, le afecta y mucho la neurosis de la mama, sus nuevos novios y sus actitudes, crece con resentimientos, con un dolor muy grande y sobre todo con una pésima comunicación de demasiada agresividad con sus padres, cuando parece la sustancia, es para él, como arrullo al alma, la droga es placentera, lo tranquiliza y se convierte en su novia, su amiga, amante y compañera, la sustancia le brinda muchos servicios, como tapar el enorme hueco del abandono y cubrir esas heridas del alma que le han generado soledad, tristeza , depresión, el adicto, entra a ese pantano de arenas movedizas y muchos padres, creen que la solución es anexarlo por tres meses en un centro de rehabilitación, este árbol nació y creció torcido

La conducta toxicas
Lo invade la pereza extrema, el conformismo, la apatía ante la vida, se torna muy distante ante el ámbito familiar, rompe con la escuela, deja de estudiar, ya sea secundaria, preparatoria o superior, descuida su higiene y personalidad, camina cansado, desganado, sin energía, es mitómano, el hombre del mañana, él bebe eterno, crece con una sólida dependencia se acostumbra a que todo se le resuelva, por supuesto, que le pega la soledad, es el llanero solitario, solo, abandonado y triste, cree que la marihuana tiene un encanto espiritual, su mente es de armonía, por favor léase entre comillas y cree firmemente en sus conceptos equivocados ante la vida, es terco en sus acciones y pensamientos, al pasar el tiempo, se hace viejo, un adicto ruco, hundido en la mediocridad, convirtiéndose propiamente en la oveja negra de la familia, por soberbio, no pide ayuda y ente más pasa el tiempo, más se hunde, la familia, cree que el problema es del adicto y no de ellos, se lava las manos, bajo la frase de;.- Yo no lo cause.- Yo no lo curo.- Si el adicto esta en ese infierno, es porque alguien lo empujo, no cayo solo, siempre hay una mano que mece la cuna.-

Algo estamos haciendo mal, que no ha funcionado
El índice de recaídos de clínicas y centros de rehabilitación es enorme, solo década diez internos, uno es el que se recupera, es decir, 9 recaen y no logran salir del hoyo, el gobierno no tiene un programa de rehabilitación, mucho menos de prevención y la familia se mantiene ciega, sorda y muda por años, despierta hasta que el adicto comienza a tocar sus drásticos, fondos, la pegunta seria.- ¿Que es lo que está mal? La respuesta en mi opinión, es que somos ignorantes ante la complejidad de la enfermedad , no hemos considerado la genética como una herencia maldita, tampoco la hipersensibilidad del enfermo, ni la ausencia de profesionalismo de la mayoría de clínicas y centros de rehabilitación, tampoco, como familia, queremos ver la parte del pastel que nos toca, no reconocemos, ni el tamaño ni la rebanada y ha sido muy sencillo cargarle la viga al drogadicto, sin ponerle límites y con una pésima comunicación, es muy simple, si él quiere seguir drogándose que lo haga fuera de casa, que vaya a vivir su propia experiencia, que se rasque con sus propias uñas, de cualquier manera, está muerto en vida y si, quieres un cambio, busca los códigos de comunicación y de actitudes, basados en el amor y el respeto mutuo.

El niño dañado
Me toco el caso, de platicar con joven marihuano de 25 años, de padres divorciados, padre ausente, madre neurótica, creyéndose un fray de una onda espiritual que adoran al peyote como un Dios, por supuesto con sus estudios inconclusos y una relación de pareja con una niña, igual o peor de marihuana que el, cerrado en ese absurdo sentido de que la marihuana no es dañina, resentimientos a flor de piel, se había agarrado a trancazos con su padre y con la mama, no salía de un pleito, cuando entraba a otro demasiado conflicto y dolor para todos, la sugerencia, fue que bajaran la guardia, sacaran la bandera blanca y dejaran de pelear, la mama fue a Neuróticos Anónimos, el continuo con su terapia con una psicóloga, la intensidad ha bajado, el consumo no ha disminuido, pero si ha habido una mejoría, la tensión disminuyo y esa es mi recomendación para la familia, un verdadero y profundo cambio en la comunicación, en métodos y actitudes, buscar una relación con limites firmes, pero con respeto y amor, emprender el vuelo a un camino espiritual, vale la pena intentarlo.


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