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Confesiones y exhibiciones

Confesiones y exhibiciones
Política
Febrero 19, 2026 00:44 hrs.
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Judith Álamo López › tabloiderevista.com

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El poder no cambia a las personas, sólo revela quiénes verdaderamente son: José Mujica.

Si la corrupción, la impunidad y la ineptitud son las causas de los principales problemas de la administración gubernamental de la 4T, que han empoderado a la delincuencia generando violencia, inseguridad y la multiplicación exponencial de víctimas a manos de criminales ¿qué deberíamos hacer como sociedad para revertir esa realidad?

Es momento de exigir que el gobierno cumpla con sus obligaciones y garantice la paz y seguridad ciudadanas, el acceso a la justicia e investigue y sancione los presuntos ilícitos de sus altos funcionarios.

El libro de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez "Ni Venganza ni perdón" expone cuando menos una decena de casos que ameritan investigaciones por parte de las autoridades.

El propio autor podría resultar presunto implicado en casos de abuso de poder y otros ilícitos por el solo hecho de conocer delitos en contra de la nación que, inexplicablemente pese a ser alertado por su consciencia, en su momento decidió callar; otros funcionarios de la Cuarta Trasformación incurrieron en desvío de recursos, asociación delictuosa, abuso de autoridad, manipulación de datos, etcétera.

Las interpretaciones sobre las razones que llevaron a Scherer Ibarra a publicar el libro pueden ser diversas, él se asumió como un testigo de la historia en el relato que le dictó al periodista Jorge Fernández Meléndez, pero resulta que fue un testigo presencial de hechos punibles que involucran al mismísimo líder del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena).

La presidente Claudia Sheinbaum, como jefa del Estado y gobierno mexicanos en lugar de rehuir sus obligaciones diciendo que no leerá el libro, debería cumplir con investigar las denuncias del exconsejero presidencial que, por su profesión, seguramente cuenta con pruebas que avalan sus dichos.

La mandataria insiste en desviar la atención al pasado, cuando la corrupción fue un lastre, sin duda, pero García Luna ya fue enjuiciado --por cierto, en Estados Unidos porque en México no hay capacidad para castigar a los delincuentes--, tampoco parece haber voluntad para acabar con esa hiedra. Los casos del pasado deberían de dejar espacio en los afanes y voluntad presidenciales para atacar el fenómeno actual y detener el descomunal desvío de recursos públicos para enriquecer y enquistar a una nueva élite política que se mantiene impune pese a haber dejado inoperables servicios básicos como el sistema de salud pública, con insuficiencias en medicamentos e insumos, hasta en la previsión de vacunas para mantener erradicadas enfermedades como el sarampión.
La presidente Sheinbaum parece no darse cuenta de la oportunidad histórica que desperdicia al no cumplir con su obligación constitucional de gobernar para todos, insistir en que es parte de un movimiento parece ser garantía de impunidad para los delincuentes que son sus correligionarios.

No basta con proclamar "cero impunidades" o asegurar que se redujeron los números de homicidios a través de INEGI, si se ignoran los crímenes y masacres que casi a diario enlutan hogares en diferentes territorios del país. Se claudica de la facultad de gobernar al afirmar que no se leerá un libro que contiene denuncias del exconsejero jurídico presidencial sobre el involucramiento de altos funcionarios del gabinete de López Obrador, la mayoría actualmente en funciones, quienes incurrieron en conductas que constituyen delitos.

Aristegui Noticias difundió hoy una grabación del contralmirante Fernando Rubén Guerrero Alcántar quien luego de denunciar prácticas de huachicol fiscal a los titulares de Marina del gobierno de López Obrador y del actual, fue asesinado. La grabación deja escuchar al exsecretario Rafael Ojeda Durán, decir que podrían optar por destaparlo todo, porque él no estaba involucrado, o cambiar de lugar a toda la "bola de cabrones".

La decisión que tomó le costó la vida a Guerrero Alcantar, en la Secretaría de Marina no se registró la denuncia, tampoco el gobierno actual sigue ninguna indagatoria institucional. Y en contrapartida, nada parece detener la voluntad gubernamental de destruir el Estado democrático y sus instituciones; la presidente encabeza la ruta hacia la consolidación de un estado totalitario, sin autonomía electoral ni transparencia gubernamental y se consume la reforma judicial que anuló la impartición de justicia imparcial, pronta y expedita.

La mandataria evita dar golpes de mando a sus correligionarios, como fue el caso del relevo de Marx Arriaga de la Dirección General de Materiales Educativos de la SEP, lo que permitió que el inefable personaje de tercer nivel "se atrincherara" en su oficina para defender "la nueva escuela mexicana", de la cual se proclamó el autor.
Duró 100 horas la pataleta del funcionario, a muchos causó entre pena y risa, pero también enojo, porque Arriaga exhibió un tipo de personalidad histriónica –infantil y necesitada de atención--.
Inexplicable que alguien así fuera el elegido por la pareja presidencial López Obrador-Gutiérrez Muller para reformar los Libros de Texto Gratuitos (LTG) e incluir el adoctrinamiento marxista-cuatroteísta en la educación de la niñez y la adolescencia mexicana.
Finalmente, cuando llevaba más de 72 horas de exhibición, la presidente se atrevió a criticar "a quienes se suben a un ladrillo y se marean" y declaró que "los materiales educativos y la política educativa son parte de un proyecto colectivo, no patrimonio de una persona". 48 horas antes, la mandataria había sido muy suave en sus expresiones hacia Arriaga, y explicó que su salida (despido) se debió a que él se negó a incorporar a más mujeres en la historia en los LTG, y aunque dijo valorar su trabajo, consideró que "todo tiene que seguir avanzando", y reveló que para que aceptara le ofrecieron hasta una embajada --la de Costa Rica--.

Esta revelación confirma que la diplomacia mexicana también vive uno de sus peores momentos al ser considerada por el gobierno de la 4T como recurso para enviar al exilio a funcionarios incómodos o como premio de consolación para políticos prescindibles.
Y no es que no ocurriera en el pasado, sólo que ahora se ha vuelto norma. Lo ocurrido con Arriaga prueba que no todos los morenistas acatan la autoridad de la presidente Claudia Sheinbaum; la comunicación interna y externa gubernamental fallan. Hay inconsistencias entre lo que dijo Sheinbaum y lo que declaró Arriaga sobre las causas de la remoción, lo que dejó entrever es que se le ordenaron modificaciones en el contenido de los LTG, y que el exfuncionario se negó a hacerlas para mantener incólume la reforma obradorista.
Es tiempo de que los ciudadanos exijamos al gobierno que nos dé a conocer las reformas que se pretenden hacer a los libros de texto gratuitos y aprovechemos para revisar nuevamente las propuestas de la llamada Nueva escuela mexicana. No se trata de una ocurrencia, desde que se publicaron los contenidos de la reforma educativa consumada por el equipo magisterial de Marx Arriaga, quedó en entredicho la calidad de la formación básica de niños y jóvenes mexicanos, luego de ver la actuación de quien se proclama el autor, más vale que se revisen y se cumplan los estándares mundiales de calidad educativa.


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