Opinión
Leoncio Castrejón Salgado
En la actual coyuntura político-electoral en nuestro país, dicen quienes saben de estos menesteres, que están pasando cosas que jamás se pensó sucedieran. Y alertan que están por venir cosas mejores. ¿A qué se refieren?
Le cuento. En contiendas intermedias, locales o federales, casi se anticipaban los resultados, desde luego con variantes no significativas. Ahora, las variables son tantas y sumadas se potencian en resultados poco previsibles en términos políticos. Sin duda que hay desde luego quienes blasfeman, y se aventuran a vociferar, especular y esparcir sandeces sin nada que ver con un mínimo de verdad o certeza.
Es decir, antes…en tiempos aquellos…cuenta la leyenda, que las contiendas tenían sus ingredientes hasta chuscos si usted gusta, con acontecimientos que se anticipaban con relativa certeza. En la actualidad las circunstancias –en términos políticos – han cambiado a tal grado que solo quienes tienen ’valor ’de anticipar resultados se atreven a opinar.
Lo cierto es que las condiciones en diferentes aspectos de la sociedad han cambiado, unos para bien, otros para discutir y mejorar. La contienda del uno de julio de este año, está dando mucho de qué hablar, vamos, se diría que da mucho para especular.
Los partidos políticos tradicionales o con presencia significativa territorialmente hablando, han conformado alianzas con diferentes denominaciones. Al final el objetivo es unir esfuerzos, sumar voluntades, puntos de vista, aún en la diversidad entre ellos mismos. Al final buscan vencer a sus adversarios sin importar las coincidencias ideológicas, pero sí lo político mediático.
Pocos estrategas políticos de los diferentes partidos políticos anticiparon que ese tipo de acuerdos entre partidos con orientación ideológica distinta entre sí, les traería fuertes dolores de cabeza. Por eso ahora vemos las mezclas de intereses y no de posturas políticas que redunden en beneficio del gran electorado que viene siendo la sociedad.
Y vea las consecuencias que están padeciendo todos los partidos políticos que participan, aunque lo nieguen una y otra vez. La misma militancia partidista hará el famoso cruce de su voto en las urnas. Esto es, ya no votará por los candidatos del partido en el que milita o simplemente con el partido que simpatice.
Al momento que se encuentre frente a las boletas para ejercer su voto, se olvidará de su militancia y de sus líderes y de la espantosa guerra de spots que por cierto pagamos los contribuyentes como usted y yo, y marcará por las personas que considere las más indicadas para cada espacio de representación popular. Tendrá en sus manos, las opciones no que le indicaron sus líderes, sino las opciones que considere más viables, y ahí es donde empezará a marcar las propuestas de diferentes partidos. Esa es el arma que tiene el elector. Es el momento en que castiga o premia. De lo que hay certeza es que el voto ciudadano será CRUZADO, o bien en términos suaves dicen los analistas: voto diferenciado.
Mientras tanto…¡¡ Que tenga usted, un excelente fin de semana!!