Opinión

El síndrome de Venus

Marco Durán Flores

El síndrome de Venus

Periodismo

Septiembre 22, 2020 16:48 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Marco Durán Flores › guerrerohabla.com

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Hoy, los humanos vamos en la ruta de enfrentar y dar respuesta a esta crisis, haciendo lo que mejor sabemos hacer: empeorar las cosas.
Hace muchos, pero muchos años, existió un mundo que se parecía al nuestro. Tenía vastos océanos y una atmósfera potencialmente amigable para que la vida se desarrollara. Así se mantuvo por casi mil millones de años hasta que un mal día las cosas empezaron a cambiar y luego todo salió terriblemente mal. Era Venus, nuestro planeta vecino, el segundo desde el Sol y nombrado así en honor de la diosa de la mitología romana del amor, de la belleza y la fertilidad.

Pero, ¿por qué Venus se convirtió de un paraíso a un infierno? Hay quienes creen que fue a causa de su cercanía al sol, pero no es así, ya que Mercurio, el planeta más cercano al astro rey tiene una temperatura de 179 grados celsius y la de Venus es de 465 grados, más que suficiente para fundir plomo en su superficie.

Los científicos creen que fueron sus volcanes que empezaron a emitir inmensas cantidades de dióxido de carbono y entonces todo se empezó a cubrir de gruesas nubes de ácido sulfúrico. Su atmósfera se llenó y esto impidió que la luz del sol escapara, pero el sol continuaba emitiendo radiación que llegaba a su superficie.

El suelo al calentarse emite radiación hacia arriba, sin embargo, el CO2, que dejó pasar la radiación del Sol, no es transparente a la luz infrarroja y por lo tanto la refleja de regreso a la superficie de Venus. La energía ya no pudo escapar y el resultado fue el infierno.

En 1982, los soviéticos enviaron una sonda de nombre Venera 12 la cual tomó las primeras imágenes de la superficie venusina. Resistió apenas 127 minutos del infernal Venus antes de consumirse.

Pero apenas la semana pasada Venus de nuevo fue noticia cuando se dio a conocer que un grupo de astrónomos descubrieron entre sus nubes, la presencia aparente de fosfina, una molécula que solo se crea por microbios. De inmediato algunos especularon la probable presencia de algún indicio de vida, pero la verdad es que, con las condiciones actuales del planeta más caliente de nuestro Sistema Solar, resulta imposible.

Jane Greaves, astrónoma de la Universidad de Cardiff en Inglaterra y autora principal del artículo científico que publicó la revista Nature Astronomy, se preguntó si la fosfina, como compuesto natural y relacionado con la vida y que sea probable la vida microbiana en forma de esporas en el aire de Venus. Este descubrimiento ha capturado la esperanza de científicos y astrónomos de todo el mundo. Y es que de inmediato se despierta el entusiasmo mundial, pues seguimos con la búsqueda de un planeta a donde emigrar una vez que hayamos terminado con la tierra. Pero Venus, es precisamente el ejemplo de lo que estamos haciendo mal.

Altas concentraciones de ozono un gas que se forma en la atmósfera inferior de la Tierra, cerca del nivel del suelo como resultado de una reacción química, en presencia de la luz solar y a causa de la contaminación, a la cual la Organización Mundial de la Salud dice que la mala calidad del medio ambiente causa la muerte de 12.6 millones de personas al año y que el 65 por ciento de esas muertes, se relacionan con la contaminación del aire.

Esto sucede ya en México que ’contaminado’ por la política, insiste en el uso de combustibles fósiles como gasolina y carbón. Sus promoventes con seguridad desconocen que la naturaleza no se preocupa por la política y simplemente hace su trabajo conforme a las normas bien establecidas descritas por la ciencia.

Así que nuestro querido planeta azul va sobre la misma ruta de Venus, un mundo en donde el cambio climático fue causado por la naturaleza, pero en el caso de la Tierra, además de la naturaleza estamos los humanos, una especie que por milenios se adaptó para poder sobrevivir y que hasta hace poco había encontrado siempre la solución a sus problemas.

Pero hoy, aun en contra de nuestro propio riesgo, ignoramos las reglas básicas de la naturaleza y reaccionamos mal y en forma tardía, lo que pone en duda la siempre cuestionable ’inteligencia humana’, una inteligencia que deja de lado la evidencia de alertas tan graves como el calentamiento de la Tierra o la concentración de CO2 como el que volvió un infierno a Venus. Hoy los humanos vamos en la ruta de enfrentar y dar respuesta a esta crisis, haciendo lo que mejor sabemos hacer: empeorar las cosas.


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