Péndulo político

El Liderazgo Político desde la Comunicación Polarizada

El Liderazgo Político desde la Comunicación Polarizada
Política
Marzo 10, 2024 21:49 hrs.
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Emiliano Carrillo Carrasco › tabloiderevista.com

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Para que exista un fenómeno de liderazgo tiene que haber una percepción de liderazgo a través de la cual los sujetos atribuyan a alguien la condición de líder. Un político no se convierte en líder si los ciudadanos no lo perciben como tal y en este proceso de percepción, las estrategias y recursos comunicativos y simbólicos desempeñan un papel central.
Las estrategias y recursos comunicativos le sirven a un político para posicionar su figura en el espacio público y en los medios de comunicación, fijar la agenda de temas, concitar apoyos, aumentar su popularidad, generar credibilidad y confianza, incrementar su nivel de conocimiento y de visibilidad entre la población, construir y difundir un branding emocional y funcional de su figura, reclutar seguidores, mantener a sus seguidores y motivarlos, difundir su visión, etc. La segunda quincena de marzo o a principios de abril la convocatoria a diputados y presidentes de la coalición con sus respectivos siglado, género y la reelección al 2024 .Las campañas en inicio el 25 de abril al 29 de Mayo.
Las estrategias y recursos comunicativos son parte constitutiva de los procesos de persuasión e influencia y por eso, son un elemento al que un político debe prestar especial atención si quiere ser percibido como un líder.
Los medios de comunicación poseen capacidad para establecer la agenda de temas del debate público y para definir una serie de pautas (marcos) con las que promueven una determinada interpretación de los hechos sobre los que informan. Asimismo, el framing (encuadre) que los medios realizan de las figuras de los políticos, es una ’invitación persuasiva’ para definirlos a ellos y a su estilo de liderazgo de un modo en particular.
Los esquemas cognitivos que difunden influyen en el clima de opinión y contribuyen a delinear la imagen que los públicos se hacen de los políticos. Los medios pueden repercutir de manera negativa en las aspiraciones de un político de convertirse en líder, ya que los esquemas interpretativos difundidos (framing) pueden promover una percepción alejada de la imagen de liderazgo que se intenta cimentar. Por ejemplo, en Brasil, en la campaña de las elecciones presidenciales de 1989 la Rede Globo editó el último debate entre los candidatos, favoreciendo a Fernando Collor de Mello, en contra Luis Inácio Lula da Silva.
En Argentina, la imitación que del presidente Fernando de la Rúa se hacía en un programa con altos niveles de audiencia y emitido en el prime time fue determinante para instalar su imagen como la de un hombre vacilante, distraído, incapaz hasta de encontrar la puerta de salida. Las causas y las batallas sociales no tienen fronteras, dado que existen problemáticas comunes por lo tanto, posibilidad de lograr sinergias y alianzas para encontrar alternativas de solución. Cuando no hay estrategia y solo existe impulso emocional se corre el riesgo de entrar en un activismo desbordado que en poco tiempo genera desgaste y desánimo. El punto fundamental para explicar el liderazgo, radicaría entonces, en la capacidad del líder para definir, articular y comunicar de forma eficaz dicha visión. De este modo, la capacidad del líder para construir un planteamiento realista, creíble y atractivo a futuro, se transforma en una variable indispensable para dar cuenta del fenómeno.

El líder transformador es aquel que, a partir de una acertada lectura del contexto, genera una visión en la cual se expone un futuro más satisfactorio que se opone al malestar presente, apelando luego a los valores, a los ideales y a las emociones a los fines de concitar el apoyo de los seguidores y movilizar la energía en pro del cambio. Son numerosos los autores que sustentan que las sociedades demandan en la actualidad líderes transformadores, esto es, capaz de generar y articular una visión y de vertebrar las adhesiones y los apoyos necesarios para llevarla a la práctica.
El liderazgo político como todo fenómeno de liderazgo es relacional puesto que no puede haber líder político sin seguidores, ni liderazgo sin un individuo que sea líder de un grupo y que se desempeñe en un contexto específico. Al plantear el liderazgo como una interacción, se acepta que existe algún tipo de intercambio entre el líder, los seguidores y el contexto. Este intercambio es tanto material como simbólico. En consecuencia, la comunicación está presente (de forma verbal o no verbal) en todos los procesos de intercambio, incluido el liderazgo político.
El liderazgo como proceso de interacción: elementos intervinientes lo político que se define, al mismo tiempo, como una forma particular de interacción que, obviamente, es comunicativa’ (Lucas y Murillo, 2003:2). Es a través de la comunicación que se establecen conexiones entre el líder y otras personas, entre el líder y las instituciones y entre las instituciones y los individuos. La comunicación es el elemento que pone en relación a todos los factores que intervienen en el fenómeno ya que desde y con ella, es factible llevar a cabo el proceso de interacción. La centralidad de la comunicación en el fenómeno de liderazgo (no sólo político) puede detectarse fácilmente en gran cantidad de autores que han coincidido en otorgarle un papel relevante a la comunicación en la construcción del liderazgo.
En un estudio realizado por Bass 3 en el que se analizan más de doscientas definiciones de liderazgo encuadradas en el Enfoque de los Rasgos, la fluidez verbal, la capacidad para ganarse la cooperación de otras personas y la persuasión, aparecen como elementos comunes a la gran mayoría de ellas.
En tanto, las aproximaciones que focalizan en las conductas de los líderes, han subrayado los comportamientos que poseen como meta influir en los seguidores a los efectos de obtener adhesiones, generar credibilidad y confianza, fomentar el espíritu de equipo, etc. 4 Igualmente, y desde una perspectiva Situacional-Contingente 5, Tannenbau, Wescheler y Massarik (1961) sostienen que el liderazgo se orienta mediante un proceso de comunicación.
Las investigaciones más modernas encuadradas en lo que se ha dado en llamar corriente del ’nuevo liderazgo’ y que se articulan en torno al concepto de visión, recalcan la ’capacidad del líder para definir, articular y comunicar eficazmente una visión’ (Natera, 2001:35). El líder trans, 3 el estudio de Bass parte de una recopilación de definiciones llevada a cabo por él, conjuntamente con Stogdill. 4 Véase Valero (1990), Northouse (1997), Blake y Mouton (1982). 5 se corresponde con el esquema en que se hace hincapié en la influencia del contexto.
Formador del cual tanto se habla en estos tiempos, no debe solamente ser capaz de formular una visión, sino que debe también saber comunicarla. El liderazgo existe en función de la comunicación y se demuestra en parte, por medio de conductas comunicativas.

La violencia política de agravio social con polarizada región del país. Polarización de grupos vulnerables y la seguridad.
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