Puntualmente
Alejandrina Saguchi Quijada
Hace 16 años, un domingo que parecía como cualquier otro cambió para siempre la historia de Mexicali y su Valle. El sismo de 7.2 no solo sacudió edificios… sacudió nuestras vidas.
Quienes lo vivimos, especialmente en la colonia Carranza, en la casa de mi querida amiga Zenaida Barraza y su esposo Pablo, recordamos cómo, en cuestión de segundos, el paisaje se transformó: La tierra se abrió dejando que aguas de manto freático brotaran como ’ fuentes’.
La licuefacción y el movimiento telúrico dejaron grietas profundas que dividieron parcelas, caminos y hogares. Hoy, más que nunca, vale la pena recordar que vivimos en una zona sísmica y que, en caso de un terremoto, no solo la tierra se abre: la tecnología también falla.
Ninguna autoridad pudo darnos información sobre cuál era la salida para llegar a Mexicali, porque ’ la línea de la policía estaba saturada’. Logramos salir hasta que finalmente encontramos a un automovilista que acababa de cruzar por la carretera entre los pozos de la geotérmica de Cerro Prieto.
Uno de los daños más graves fue el ocasionado a la red hidráulica del Valle de Mexicali, valorada en alrededor de 9 mil millones de pesos. Ese año se dejaron de recibir, a través del Río Colorado, más de 300 millones de metros cúbicos de agua, que fueron ’guardados’ en la presa Hoover, ubicada en la frontera entre Arizona y Nevada, en Estados Unidos, donde se regula el suministro del recurso.
Es importante recordar que vivimos entre fallas geológicas —entre ellas, la de San Andrés—, lo que nos exige una cultura de protección civil permanente. La naturaleza no avisa, pero la memoria debe fortalecer nuestra conciencia para mantenernos siempre alertas y mejor preparados.
La fuerza de la naturaleza es inmensa e inconmensurable y nuestra fragilidad quedó claramente evidenciada el 4 de abril de 2010
La autora es Premio México de Periodismo Ricardo Flores Magón 2016, otorgado por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos, FAPERMEX y el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE. El Instituto de la Mujer de Baja California, INMUJERBC, le otorgó en el año 2009, reconocimiento como "Comunicadora Destacada y por su Servicio a la Comunidad". El Poder Legislativo en el año 2011, la incluye en el Muro de Honor de Ia " Sala Mujeres de Baja California, Forjadoras de la Patria". La Asociación de Periodistas Unidos por el Glifo y la Palabra AC., del Estado de México, le otorgó reconocimiento en enero de 2026, por su eficaz quehacer periodístico.
Es columnista, analista político y generadora de contenidos.