Catón

Este señor don Ricardo

Armando Fuentes Aguirre

Este señor don Ricardo

Periodismo

Septiembre 24, 2019 18:18 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Armando Fuentes Aguirre › guerrerohabla.com

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Me habría gustado conocerlo. Dicen que era de buen parecer, uno de esos hombres que seducen a las damas y agradan a los caballeros. Su conversación era traviesa; siempre hacía soltar el trapo de la risa a quienes con él tenían trato.

Don Ricardo Palma... Cuando uno lo lee parece que es de ayer, pero es más bien de antier. Nació en 1833, peruano. De joven fue poeta -¿quién no lo ha sido?-, y escribió cosas de gran romanticismo que publicó en un libro de nombre poco original: ’Pasionarias’. Cien poetas al menos de habla hispana habrán publicado sus versos en un libro de tal nombre.

Después dio un viraje de 180 grados y empezó a escribir cosas de historia, muy serias ellas, y casi todas de gran intrascendencia, como suelen ser esos pergeños. Escribió unos ’Apuntes para la historia de la biblioteca de Lima’. Ni a los bibliotecarios de Lima les interesó ese libro.

Después se hizo el milagro. Don Ricardo halló un sitial a medio camino entre la historia y la literatura. Produjo entonces cosas divertidísimas, y al mismo tiempo de mucha observación y gran sentido. Inventó un género al cual puso de nombre ’tradiciones’, y con él hizo relatos que entretienen y al mismo tiempo instruyen.

Fue un gran romántico este señor don Ricardo, y por lo tanto un gran liberal. (Los clásicos tiraban a conservadores). Admirador de Voltaire, amargo hombrecito, fue librepensador y anticlerical, pero practicó la amable virtud de la tolerancia. Mucha diferencia hay entre él y otro gran tradicionista, nuestro don Artemio de Valle Arizpe. El peruano hace sus relatos sin compartir las creencias de la época, y eso lo vuelve observador externo que a veces juzga las cosas con ironía despiadada. Don Artemio, en cambio, católico, clásico y conservador, parece testigo de lo que narra, y aun participante, y si a veces usa de ironía le pone siempre un velo de ternura.

Tenía don Ricardo Palma muy buenas ideas. Decía que para poder escribir bien hay que saber versificar. Es decir, hay que haber escrito versos medidos y rimados, pues eso da al escritor el sentido del ritmo y la eufonía. En esto coincide con Verlaine, quien afirmaba que el escritor debe poner la música por encima de todo. ’Versificar -decía Palma- es un solfeo para aprender a manejar bien la prosa’.

Tenía mucho sentido del humor el señor Palma. Fundó una sociedad cuyo único propósito era que los socios se reunieran a contar cuentos picantes, es decir colorados. ’La broma’ se llamaba esa traviesa cofradía. Un día los siete integrantes de la asociación decidieron nombrar presidente de la misma, por votación secreta. Se contaron los votos: cada uno de los socios sacó uno. Todos votaron por sí mismos.

Voy a poner ahora aquí algunas frases o aforismos que saqué de las ’Tradiciones peruanas’ de don Ricardo Palma:

- Las amistades son bienes muebles; los odios son bienes raíces.

- Un sartenazo, si no duele, tizna.

- Una cosa es ser tambor, y otra ser tamborilero.

- ’Usted y su marido

van a Linares

a comprar cinco bueyes.

Vendrán tres pares’.

- ’... Era una de esas mujeres que con una mirada le dicen al prójimo:

‘¡Dése usted preso!’...’.

¡Qué deleitoso es don Ricardo Palma! Leerlo es sonreír y al mismo tiempo aprender.


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