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Guerrero necesita un Plan

Celestino Cesareo Guzmán

Guerrero necesita un Plan

Política

Octubre 08, 2020 11:02 hrs.
Política Estados › México Guerrero
Celestino Cesareo Guzmán › codice21.com.mx

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A excepción de Jaime Rodríguez Calderón (El Bronco), triunfador en 2015 en la elección por la gubernatura de Nuevo León, y con una fallida participación en la presidencial de 2018, la incursión de candidatos independientes se diluyó en el fracaso.

En 2017, de un total de 270 candidatos independientes que acudieron a los procesos electorales en Coahuila, Nayarit, Estado de México y Veracruz, sólo seis obtuvieron espacios de representación política.

Para 2018 las cosas no mejoraron: de los 45 candidatos independientes que participaron, 38 para diputado federal, 7 para senador, todos perdieron.

La idea de incursionar en las elecciones sin el cobijo de un partido parecía seductora, debido al desgaste del sistema político, corroído por una clase política que ya instalada en el poder, cometió muchos errores.

En la ciudad de México llamó la atención de los medios la incursión de Roberto Castillo, fundador de la organización Wikipolítica que bajo el hashtag #VamosAReemplazarles, pretendió encabezar un relevo generacional. A Castillo incluso se le llegó a comparar con el jalisciense Pedro Kumamoto, ambos, con innovadoras formas de hacer campaña se perfilaban para la Asamblea Legislativa y el Senado. Pero no lo lograron.

Tras su fracaso en 2018, Pedro Kumamoto renunció a su movimiento apartidista para crear en su entidad un partido político llamado Futuro, el cual no tiene un buen inicio, ya que atraviesa por una serie de denuncias hacia varios de sus integrantes acusados de violencia hacia las mujeres. En tanto que de Roberto Castillo se sabe, ya negocia su incorporación a un partido político.

En Guerrero, en 2015 y en 2018, se especulaba sobre la incursión de candidaturas independientes a la gubernatura y para el Congreso de la Unión; hubo reuniones con ese propósito, sin embargo, sus impulsores prefirieron quedarse agazapados.

Mi habilidoso amigo Armando Ríos Piter tras su intento para ser candidato independiente a la Presidencia de la República, recientemente se sumó al partido Movimiento Ciudadano en Guerrero.

En 2021 no se avizora la participación de candidatos independientes, y en todo caso, de surgir una candidatura ciudadana lo tendrá que hacer bajo el cobijo de un partido político.

Lo cierto es que los partidos tienen un origen en movimientos sociales, lo que le dan su ideario político, su declaración de principios y su razón de ser. Si no cumplen con la utilidad para la que fueron creados, entran un proceso de desgaste.

El artículo 41 de la Constitución establece que los partidos políticosson asociaciones de interés público y tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, fomentar el principio de paridad de género, contribuir a la integración de los órganos de representación política, y como organizaciones ciudadanas, hacer posible su acceso al ejercicio del poder público.

Si éstos asumen su papel de ser el vehículo de la sociedad para conducir las grandes transformaciones sociales, pueden reconciliarse con los ciudadanos.

En ese sentido, la mayoría de ellos han abierto desde hace años las puertas a las candidaturas de personajes que emergen de la sociedad civil, como fue el caso de Zeferino Torreblanca, quien desde el liderazgo empresarial ingresó al PRD para ser diputado federal, alcalde de Acapulco y gobernador de Guerrero.

Yo creo que los partidos políticos llamados tradicionales y que recibieron un revés en 2018, tienen la oportunidad de reconstruirse, reconocerse en su pasado para mirar al futuro, aprender de los errores para no volver a caer en ellos.

Reitero que, si el poder desgasta, ejercerlo de manera absoluta debilita en la misma proporción. La gente se da cuenta de los excesos, los guerrerenses son un pueblo liberal, demócrata, críticos, y han demostrado en todos estos años, que no se atan una soga al cuello amarrada a una piedra para lanzarse al mar en cada proceso electoral.

El proceso electoral en ciernes abre el camino para el reencuentro con la militancia, con los orígenes, con las banderas de lucha, con las causas sociales, aunque algunos, para justificar la alianza de su preferencia dicen que no importa el partido. Que sólo la persona importa, como si los principios fueran algo a lo que hay que renunciar.

El eclipse de las candidaturas independientes alcanzará al 2021, y si quieren competir, los partidos políticos deben estar atentos al resultado de sus gobiernos, y para renovarse, tienen que interpretar correctamente el sentir de la gente. Ese el reto.


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