Opinión

Hablemos de estancamiento económico o de desarrollo aletargado I

Sergio Enrique Castro Peña

Hablemos de estancamiento económico o de desarrollo aletargado I

Periodismo

Julio 22, 2019 20:04 hrs.
Periodismo Nacional › México Coahuila
Sergio Enrique Castro Peña › guerrerohabla.com

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En los días que corren, en la prensa no especializada en asuntos económicos, el tema de las etapas inferiores de crecimiento de una economía cubre los espacios, sin que en realidad tengamos una definición sobre lo que significan esos términos. De igual forma, damos por sentado que el significado de los términos utilizados son aquellos empleados para referirse a las economías plenamente desarrolladas. Sin embargo, ello no exenta de que puedan servir para definir la situación que vive nuestra economía. Por ello, vale la pena revisar las deficiencias que tienen nuestra sociedad y la economía, mismas que nos limitan para que nuestro país pueda considerarse como desarrollado plenamente. Entre las deficiencias sobresale una que tiene que ver con las razones para ser calificada en un nivel que simplemente nos señala que estamos en buen camino al logro de ese objetivo, nos referimos a que solamente una parte de nuestra economía se puede considerar que se encuentra en un estadio de consumo, aproximadamente menor al cincuenta por ciento. Pero, esa masa de consumo por sí sola no es dinámica lo suficiente para ser motor en la producción y sostenimiento de un sector creador de innovación y de ciencia. Por otra parte, su capacidad como vía para la movilidad social es casi imperceptible. Los conceptos antes señalados valen la pena desarrollarlos con lo cual podríamos tener un margen mayor de comprensión.
La teoría económica se concentra en tratar dos campos torales y sobre de ellos giran las preocupaciones de la mayoría de los estudiosos de esta materia. El primer campo, lo constituye aquello que es identificado como teoría positiva y trata de los principios en los cuales toda economía se basa toda su funcionamiento, sin importar los resultados que esa economía obtenga ya sean estos deseables o no de acuerdo con unos fines dados; el segundo corresponde a la denominada economía del bienestar, y está centrada en la valorización del comportamiento y los resultados de una economía en relación con unos objetivos ideales o posibles. La teoría positiva centra sus esfuerzos en la operación, el comportamiento y los resultados que se obtengan en una economía positiva. Mientras que, en el ámbito del bienestar, se está más enfocado en que esos resultados sean beneficos para la mayoría de la sociedad. La teoría positiva centra sus esfuerzos en la producción, la del bienestar en que esa producción sea lo mejor distribuida. Por ejemplo, la teoría económica positiva está sustentada en el valor del crecimiento económico, en el buen funcionamiento de los mercados de bienes y servicios; en la existencia de cadenas de producción y distribución y, que los efectos multiplicadores que estas produzcan sean suficientemente largos y duraderos.
En este primer campo la participación del gobierno se puede cubrir en dos aspectos. El primero, al ejercer su facultad de determinar las políticas en materia económica y financiera ya sean de manera directa, gasto e inversión o, en la definición del monto monetario que circule en la economía; el segundo aspecto, lo constituye el establecimiento y control del marco regulatorio sobre el que esta economía debe operar y, un tercer campo, está constituido por una combinación de las dos primeras.
En la actualidad, principalmente en las discusiones políticas-periodísticas, se tiende a confundir la teoría económica con la filosofía social. Por otra parte, en los campos más ’sofisticados’, instituciones de educación superior, ONG´s y otras, el análisis se generar a partir del uso de datos y el procesamiento de las estadísticas económicas que nos pueden llevar a la formación de modelos matemáticos, sustituyendo poco a poco la argumentación puramente literaria, para dar paso a una discusión sobre cual método es el mejor, algo que, desde nuestro punto de vista innecesario. Cuando nuestro análisis, no sobrepasa tres variables, el uso del leguaje verbal es más adecuado y entendible. Sin embargo, cuando, para realizar un estudio determinado, nos vemos obligados a utilizar un número mayor de variables y se nos exige que precisemos nuestros supuestos, tendremos que cambiar al uso de modelos matemáticos no numéricos, mismos que no solamente son más precisos, sino que también podemos utilizarlos bajo diferentes escenarios sin perder rigor y precisión. Esto, nos permite ’jugar’ o ’simular’ bajo diferentes escenarios y ’ver’ su comportamiento, ’predecir’.
Por otra parte, puede existir un problema para aquellos economistas con poca experiencia en modelos matemáticos. Este es, confundir las características de exactitud con los resultados que se puedan obtener cuando se analizan problemas económicos complejos y el lenguaje ordinario resulta deficiente para describirlos. Pero, lo anterior no debe hacernos olvidar la frase de Alain Fournier ’las matemáticas carecen de símbolos para las ideas confusas’. Lo anterior nos dice que debemos tener cuidado tanto cuando analizamos un documento centrado únicamente en la descripción verbal como en aquellos que simplemente son una serie de formulas matemáticas e información estadística. Debemos de considerar que uno u otro son simplemente eso: diferentes lenguajes, pero al fin lenguajes.
Con respecto al campo del bienestar, es conveniente tomar en cuenta que dentro de la teoría económica, en sí, no existe ninguna controversia insuperable, su significado se enfoca a la capacidad y el funcionamiento de una estructura económica para proporcionar un mejor de vida, incluso para los menos favorecidos. Como toda acción cuantificable, esto es, ’falsaria’, el grado de bienestar es determinado por la medición que nos da el índice de Ginni, el cual nos muestra el grado que una economía tiene, en un momento dado, de la distribución del ingreso. Con ello, ayuda a determinar si una estrategia o aparato de producción y distribución estan contribuyendo a que la sociedad viva en un sistema justo, económicamente hablando. Sin embargo, tenemos que tomar en cuenta, que el mismo término de bienestar, es parte fundamental en la discursiva social dándole un sentido diferente al utilizado en la teoría económica, acercándolo más al campo político, al literario, al filosófico social que al matemático y estadístico, al de falsación. Su exposición puede ser de una lógica perfecta, para cierta parte de la sociedad, pero, al final, al no poder ser falsada, no poder determinar mediante la evaluación su eficacia, queda simplemente en el campo de ese nivel de la lógica, nos parece tan comprensible que pensamos no es necesario comprobar su validez, su legitimidad está fundamentada en ’para todos es conocida(o)’, ’es de conocimiento general’, ’todos sabemos’ etc.
En la teoría económica, una perfecta distribución del ingreso requiere como condición necesaria y suficiente la existencia de unos mercados libres, de competencia perfecta y la existencia de la propiedad privada o, de unos sistemas de distribución estatal con una imparcialidad tal que no tengan otro fin que la distribución justa. Como todos los involucrados en cuestiones de la teoría económica perfecta, el primer caso, se trata de un sistema abstracto, de modelos utilizados para estudiar los comportamientos que una economía tendría si tuviera ciertos movimientos en sus variables, pero sin esperar que los resultados obtenidos tengan alguna utilidad en el mundo real, excepto el de conocer de antemano ese comportamiento abstracto que nos podrían servir de guía para establecer estrategias o políticas económicas.
Con respecto a un sistema en donde el Estado es único responsable de establecer las normas de producción y distribución de los factores de la economía, la historia reciente nos ha mostrado que un sistema con ese nivel de control de propiedad y operación de los factores productivos, no han sido posible sin la existencia de un sistema político electoral centralizado, eliminando cualquier forma que represente una oposición a los designos de una persona o un partido político. Por lo anterior, podemos decir, sin pretender que realizamos un análisis profundo sobre el tema, que no disponemos sistemas con mercados totalmente libres, y bajo una competencia perfecta, en donde ninguno de los participantes, ya sea como productores o consumidores, no tengan una incidencia en el mercado que puedan inclinar a su favor el resultado final. De igual forma, se puede decir que los experimentos con los estados socialistas, estos fueron incapaces de crear un sistema que pudiera captar las necesidades de toda la población, tanto en su totalidad como individualmente y, con ello, crear una infraestructura de producción y distribución adecuada y, con ello evitar los problemas de desabasto o sobreproducción.
En base a lo anterior, podemos decir que una de las funciones del bienestar es cuidar el buen funcionamiento de la economía, que cumpla con los objetivos planteados y que éstos estén enfocados a lograr una mejor distribución de los bienes y servicios producidos. Esta función se debe traducir en señalamientos a los gobiernos para que revisen las estrategias y políticas económicas a fin de que realicen las modificaciones o adecuaciones pertinentes, ya sea por medio de su gasto público, su estrategia fiscal o política financiera y monetaria. El objetivo último de un gobierno, aparte de la justicia y la seguridad, es lograr un estado con un sistema económico que propicie la mejor utilización de los factores productivos y el de que cada uno de esos factores cuenten con un medio de distribución adecuada de los beneficios que esa sociedad obtenga, incluso los menos favorecidos o capacitados. Esto es, la teoría económica positiva está enfocada al campo de la operación, la producción, mientras que la teoría económica del bienestar fija sus objetivos en como esa producción debe ser distribuida para que la sociedad logre un estadio superior de bienestar o, de los cambios que deben realizar los gobiernos en la economía positiva para lograr esos objetivos primarios.
El tema del bienestar es de vital importancia por la tendencia de los gobernantes, así como de las estrategias keynesianas, a desvirtuarlo y utilizarlo simplemente como ’propaganda’ de buen gobierno sin que realmente ataquen los problemas de producción y distribución de la riqueza creada. Las políticas de bienestar, como se expuso anteriormente, vigilan que las políticas y las estrategias de los gobernantes estén destinadas a equilibrar la distribución de la producción total. Pero, no solamente en el presente sino, lo que es más importante, en el futuro, por lo que debe ampliar su actuar en tres factores torales para lograrlo: la educación, la vivienda y los servicios sociales, en donde estos últimos incluyen los de salud. La estrategia, que, en ocasiones, cual canto de las sirenas, son irresistibles, como es la distribución de dinero directamente a la población, puede causar una sensación momentánea para el receptor, de entrar en un sistema en donde recibirá un ingreso, sin que se le pida, realmente, algo a cambio. Participan en el proceso económico cómo consumidores, pero, no, en la transformación productiva. Esta maniobra de supuesto bienestar, puede ser más adecuada para otros fines, por su pobre impacto económico, pero sí en el ámbito puramente político o en la difusión de la filosofía social.
Dada la temática tratada anteriormente, es conveniente entrar al campo del crecimiento económico y la progresiva tendencia al uso de modelos, primordialmente los dinámicos. Estos, nos señalan la capacidad de una sociedad de crecer económicamente y de la eficiencia de las políticas en ese ramo del gobierno para incentivar y otorgar las condiciones propicias para su mejor desempeño. A pesar de las resistencias para aceptar las medidas tradicionales con las que se determina si una economía pasa de un estrato inicial a otro mayor y, al no contar con otras variables, término originario de las matemáticas, el crecimiento, cuando es positivo o decrecimiento, cuando nos muestra signos negativos, debemos recurrir a él. El índice de crecimiento de la economía mexicana en los últimos veinte años no ha tenido variaciones significativas, entre dos y dos y medio por ciento, lo que nos denota que en ese período la economía no tuvo un suceso, de tal impacto, que afectara su estacionalidad. Este acontecimiento lo estamos viviendo a partir del resultado de las elecciones presidenciales pasadas. Pero, a diferencia de lo que algunos estudiosos en las ramas de la economía o la política, la sacudida no solo fue de cambio de lugar, sino, lo más significativo, fue de actitud. La sociedad dejó su estado estático para adentrarse a uno más brusco y, no precisamente para bien.
En este primer año de gobierno estamos entrando al inicio de la implementación de la autonombrada Cuarta Transformación (4T), la cual requiere de un cambio total del funcionamiento de las estructuras sociales, políticas y económicas del país. La propuesta de la 4T no es un modelo de cambio evolutivo, sino de un choque áspero y violento donde de sus ruinas se reconstruirá un nuevo paradigma. Sin embargo, de forma natural cada cambio se encuentra con resistencias que todo hacedor de proyectos debe considerar al iniciar la obra, los cuales si son considerados pueden ser solventados, formando parte de del proyecto inicial. Los problemas se pueden acrecentar y, en un momento pueden ser factores determinantes de su fracaso, si la determinación de los supuestos, son imprecisos o magnificados, principalmente los que conciernen a la interrelación entre los factores internos con los externos. Las ideas de los políticos son más cercanas a las de ’I have a dream’, que a las de ’yo sé, que hacer’ y, ’como hacerlo’, por lo que su reticencia a modificar sus acciones es superior, no importando los resultados obtenidos a corto plazo. Para ellos, la calma de los pensamientos surgidos de la espera en la lucha del poder, son los mismos que los escollos emanados de la acción para lograrlos. Pero, por desgracia eso no es así. Punto que trataremos más adelante en colaboraciones próximas. sergiocastro6@yahoo.com.mx


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