Lectura política

Insabi: pruritos

Noé Mondragón Norato

Insabi: pruritos

Periodismo

Enero 27, 2020 22:11 hrs.
Periodismo Estados › México Guerrero
Noé Mondragón Norato › guerrerohabla.com

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La puesta en marcha del Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi) desde el pasado 1 de enero, dejó perplejos a muchos actores. Sobre todo, aquellos que encontraron con la puesta en marcha del Seguro Popular en el sexenio foxista, una bien resguardada mina de oro. Ajena a los ojos de la opinión pública. Llevadera y oculta para quienes se han beneficiado de las torcidas políticas aplicadas en el sector salud cada sexenio. Y que sirvió por supuesto, para amasar fortunas considerables y mal habidas. Hay que pulsar reacciones y prospectiva del poder.
INSABI: NERVIOSISMOS. -Desde el inicio, AMLO fue claro: no era obligatorio que las entidades del país firmaran el convenio con la federación a fin de implementar el Insabi en sus respectivas demarcaciones territoriales. Y desaparecer en consecuencia, el Seguro Popular que se volvió obsoleto y corrompido. Hay puntos concretos: 1.- Los gobernadores de la mayoría de las entidades del país firmaron el convenio. No lo han hecho cinco entidades: Tamaulipas, Durango Jalisco, Guanajuato y Baja California Sur. Todas ellas con gobernantes de oposición. La realidad es que, pese a no ser obligatoria dicha firma, al final de cuentas AMLO ahorcaría financieramente y en materia de salud a dichas entidades. Por eso la mayoría firmó. Y de ahí, se entiende que, en la reciente reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (Conago), el presidente les hiciera un ostentoso banquete el pasado 14 de enero en Palacio Nacional, impropio de «la austeridad republicana». AMLO lo justificó: «Reafirmamos nuestro compromiso de seguir trabajando juntos, con democracia y respeto a la pluralidad, por el bien del pueblo y de nuestra gran nación». 2.- Desde que el senado de la república aprobó desde noviembre pasado la creación del Insabi y la desaparición del Seguro Popular, causó revuelo. La oposición asumió que se necesitarán 2.5 billones de pesos para otorgar salud universal y la federación mostraba en la actualidad una recaudación fiscal que va en 13 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB). «Para lograr las metas en materia de Salud, tendría que subirlo a 34, es decir, nuestro Presupuesto que hoy es de 6 billones tiene que llegar a 9», dijo el senador Samuel García Sepúlveda, del partido Movimiento Ciudadano. Pero en otros lugares también crecía la inconformidad. Sobre todo, por el cercenamiento de prebendas para quienes manipularon a su antojo, el presupuesto oficial destinado al funcionamiento del Seguro Popular. 3.- «Si el Insabi no funciona bien, por supuesto que seremos los primeros en decirlo», asumió el pasado lunes 13 de enero el gobernador Héctor Astudillo, al sumarse a la firma del nuevo organismo de Salud. Pero no todos los actores de su partido están en sintonía con él. Sobre todo, aquellos que pierden sus prerrogativas. Una de ellas saltó, aguijoneada por la medida. Fue la candidata perdedora por la alcaldía de Chilpancingo durante la pasada elección del 1 de julio de 2018 y «eterna» dirigente del sindicato de Salud en Guerrero, Beatriz Vélez Núñez. Arengó en dos puntos: la preservación del empleo para los trabajadores que antes cobraban en el Seguro Popular. Y la distribución de los medicamentos. El problema es que los medicamentos dados hasta el año pasado a la población a través del Seguro Popular, eran de ínfima calidad. Porque tanto el secretario de Salud Carlos de la Peña Pintos, como la propia Bety Vélez, aplicaban las mismas fórmulas de las constructoras «amigas» que siempre ganan los concursos para obra pública y esconden la corrupción: abaratan materiales y sacrifican calidades. Seguramente, la protegida política del ex dirigente de la FSTSE y ex priista Joel Ayala Almeida, ya evaluó que la operación del Insabi entorpecerá su capacidad para allegarse recursos financieros de los que antes podía echar mano. Aunque en los hechos, su pase a la segunda postulación por la alcaldía de la capital en 2021, ya se le cayó. El Insabi alterará escenarios optimistas y de poder.
HOJEADAS DE PÁGINAS…Tanto el secretario de Turismo federal Miguel Torruco Márquez, como el gobernador Héctor Astudillo, coincidieron en un punto: la prensa local resalta «la sangre y lo negativo». Como si los medios de comunicación fueran los responsables de las nulas y fallidas estrategias de seguridad implementadas por ambos gobiernos. Para Torruco y Astudillo ─desde su zona de confort─, el estado óptimo es que se ocultaran esos hechos a los ojos de la ciudadanía. Caminan al ritmo de un paso adelante, dos pasos atrás.


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