Segunda de dos partes

La Curiosidad mató al Gato

La Curiosidad mató al Gato
Política
Diciembre 26, 2023 00:19 hrs.
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Raúl De La Rosa › diarioalmomento.com

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El proceso evolutivo del ser humano ha sido muy largo hasta lograr construir la civilización que hoy conocemos, si bien la especie humana apareció hace aproximadamente hace unos 200,000 años en la Tierra, es bien sabido que los más grandes descubrimientos que han permitido el desarrollo tecnológico y científico de la humanidad han ocurrido, con gran velocidad, en los últimos 300 años. El crecimiento del capitalismo y la revolución industrial han dado como consecuencia que los recursos naturales se exploten con fuerza inaudita para obtener un bien de ellos, pero ha un costo ambiental tan grande que se ha afectado de sobre manera la vida cotidiana de millones de seres vivos a la vez que se ha destruido habitats y ecosistemas con una velocidad increíble, en nombre del fentanilo de la economía de mercado, "el maldito crecimiento económico".

Pero ahora ya lo sabemos, y lo sabemos porque algunos inventos y descubrimientos, así como los nombres de quienes los hicieron, son tan controvertidos que evaluarlos y discutirlos, en sus retrospectivas, avances y prospectivas, es una obligación ética para no repetir errores y poder asegurar que seguimos siendo racionales en la búsqueda de la verdad.

Ciertamente el ser humano pensante, dotado de inteligencia, memoria y voluntad, ha realizado numerosos aportes, a través de figuras notables de las ciencias, artes y técnicas. Pero también hemos desarrollado inventos y descubrimientos que distan mucho de ser un aporte y sí un "suicidio social". Cuatro ejemplos rápidos:

▪︎La bomba nuclear (J. Robert Oppenheimer​). Dos anécdotas describen porqué la bomba nuclear es el suicidio más inexplicable de una forma de vida:

A) En la escena final, de la película "Oppenheimer", éste le pregunta a Albert Einstein: _’Cuando te llevé esos cálculos, pensamos que podríamos desencadenar una reacción en cadena que destruiría todo el mundo’,_ a lo que Einstein responde: _’Lo recuerdo bien. ¿Y qué?’._ Oppenheimer responde: _’Creo que lo hicimos’._

B) En entrevistas realizadas en la década de los 1960s, Oppenheimer agregó un tono dramático a su reacción inmediata a la explosión de prueba, afirmando que, en los momentos posteriores a ésta, en Nuevo México, se dijo así mismo una línea del texto hindú ’Bhagavad Gita’: _"Ahora me he convertido en la muerte, el destructor de mundos"._

▪︎Los clorofluorocarburos (CFC, Thomas Midgley, Jr.). Surgieron de la necesidad de buscar sustancias no tóxicas que sirvieran como refrigerante para aplicaciones industriales, siendo Thomas Midgley Jr., quien descubriera en 1928, de forma concluyente, que éstos gases (los CFC) sí eran inocuos para los seres humanos, evitando así miles de intoxicaciones accidentales. Dado que en la época en la que se descubrió el uso de los CFC no existía mucha información sobre el ozono y se desconocían los efectos dañinos de los CFC, el propio Thomas Midgley murió pensando que había hecho un gran servicio a la humanidad. Así los CFC, también conocidos comercialmente como freones, sustituyeron al amoniaco y su uso se propagó principalmente en los aires acondicionados de automóviles, refrigeradores e industrias. A partir del año 1950 se empezaron a utilizar como agentes impulsores para atomizadores, en la fabricación de plásticos y para limpiar componentes electrónicos. Pero todas esas bondades tuvieron uno de los mayores costos ambientales que el ser humano le facturó a la Madre Tierra. Los descubridores de esos costos del uso de los CFC fueron el químico gringo F. Sherwood Rowland, de la Universidad de California, el químico mexicano Mario J. Molina del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y el neerlandés Paul Crutzen, del Instituto Max Planck de Química de Mainz, Alemania, quienes demostraron que los CFC estaban destruyendo el ozono, una molécula formada por tres átomos de oxígeno (O3) en la estratosfera de la Tierra. Ese ozono estratosférico absorbe la radiación ultravioleta que, de otro modo, llegaría directa a la superficie de la Tierra. En ese momento, los CFC se usaban en refrigeradores, aires acondicionados y aerosoles. Éstos compuestos aunque son inertes y esencialmente no tóxicos, todas características que los hacen adecuados para éstas aplicaciones, por éstas mismas características los convirtieron en un peligro para la vida en la Tierra.

▪︎Los pesticidas químicos (Othmar Zeidler, 1874). El estudiante de posgrado vienés, Othmar Zeidler obtuvo por primera vez en su laboratorio el DicloroDifenilTricloroetano, no le dio la menor importancia; fue solo una anotación en su cuaderno, un producto más de las muchas reacciones que ensayaba para su tesis doctoral. Transcurrió más de medio siglo, y en 1939, el suizo Paul Hermann Müller, trabajando para la química J. R. Geigy, buscaba insecticidas para proteger la lana del ataque de las polillas, cuando el compuesto creado por Zeidler, que Müller abrevió como DDT, se observó que era de una potencia letal para los insectos, con efectos persistentes hasta en dosis muy pequeñas e incluso después de lavar los recipientes. El DDT se utilizó por primera vez durante la 2a Guerra Mundial para proteger a los soldados gringos contra enfermedades transmitidas por vector y se comercializó en EEUU en 1945. La pujante industrialización, los intereses económicos de los grandes productores de plaguicidas, así como la necesidad de controlar químicamente las plagas, favoreció su fabricación y consumo a escala mundial. Al paso de algunos años se han hecho evidentes los efectos indeseables de los plaguicidas sobre la salud del ser humano y sobre el medio ambiente. Independientemente de sus beneficios, es evidente que los plaguicidas son sustancias químicas deliberadamente tóxicas, creadas para interferir en un sistema biológico en particular pero que carecen de selectividad real, pues afectan simultáneamente, y en mayor o menor grado, tanto a la "especie objetivo" como a otros seres vivos, particularmente al ser humano. Actualmente, miles de pesticidas se comercializan en todo el mundo, sin que sus efectos nocivos sean obstáculos que se limite su producción para efectos agrícolas, epidemiológicos, insecticidas para el hogar y el jardín, etc.

▪︎Cañón Antigranizo. Un cañón granífugo es un dispositivo usado en la agricultura con objeto de prevenir la formación de tormentas de granizo que acaben dañando las cosechas. La historia de éstos artefactos tiene un origen más lejano del que se puede pensar. Se remontan a la antigua Grecia, donde Herodoto propuso lanzar flechas a las nubes para evitar la precipitación de granizo. Luego las iglesias católicas comenzaron a usar el sonido de las campanas con el fin de dispersar la lluvia y cuidar las cosechas, fue tan popular esa medida que los Papas bendecían las campanas para lograr su cometido. Luego, al llegar la dinamita y la pólvora, la misma idea se llevó a cabo, pero usando grandes cañones muy parecidos a los actuales para mandar proyectiles o generar un sonido tan fuerte que alejara las nubes. Pero es hasta el año de 1889 que se dieron a conocer las primeras teorías científicas que respaldaban el uso de los cañones antigranizo y a partir del año 1901 empezó su producción industrial, sin embargo, décadas después científicos alrededor del mundo han desmentido su eficiencia, pues no existen pruebas contundentes científicas de su efectividad. Ninguna hipótesis ha comprobado que sean efectivos en interferir en las nubes para detener la formación de granizo. Y otros científicos, aunque también sin contundencia científica, aseguran que tampoco existe evidencia necesaria para asegurar que los cañones antigranizo desplazan las lluvias y se basan en que las nubes se encuentran al menos a 600 metros de la superficie, mientras que el cañón tiene un alcance de 400 o 500 metros como máximo, lo que refuta la teoría del desplazamiento del agua pluvial. Pero lo que no tiene duda es que el problema social que generan éstos cañones se encuentra en una situación delicada, aún sin evidencia contundente, para poder culpar a los cañones por la falta de agua. Pero sí hay una efervescencia social entre pequeños campesinos y medianos y grandes agricultores que los adquieren y usan. En México, se han comercializado desde los años 1960s, pero desde entonces se ha hecho uso del cañón antigranizo sin analizar seriamente los impactos que genera su uso en las localidades colindantes a las hectáreas donde se utiliza ésta tecnología, a través de una metodología de evaluación integral de impactos y de determinar el estado actual de afectación del entorno, ya que su uso indiscriminado, la ausencia de normatividad y la creciente demanda de éstas tecnologías, en diferentes sectores del desarrollo rural, está generando conflictos sociales y de importancia ambiental, pues se desconoce cuáles son los impactos ambientales reales del uso del cañón antigranizo y si éstos son efectivos para contrarrestar los efectos negativos de las lluvias de granizo. Pero lo que es indiscutible, es el enorme problema social que ya ha creado.

Como leemos, éstos cuatro ejemplo son una muestra de los muchos inventos gestados en la mente humana, producto de nuestra aparente inteligencia inagotable. Muchos inventos y descubrimientos han trastocado la vida en el planeta Tierra, y aún más, siguen impactándola y transformándola para bien y para mal de la única forma de vida que hemos conocido, en el único planeta que la puede albergar.

Todo lo anterior debería de motivarnos a usar nuestra imponderable inteligencia humana a canalizar nuestras investigaciones y sus resultados para el desarrollo de medicamentos que combatan el cáncer, la cirrosis hepática, el Alzheimer o la esclerosis múltiple, entre miles más; o bien en desarrollar tecnología para producir más y mejores alimentos, que sin afectar el medio ambiente, logren, al menos reducir la hambruna; o desarrollar acciones contundentes para detener y luego revertir los efectos negativos del cambio climático producto de la revolución industrial y el desarrollo del capitalismo; o para ampliar la cobertura de la educación con calidad hacia toda la niñez y juventud del mundo. Pero seguimos sin aprender que la curiosidad mató al gato.

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