Puntualmente
Alejandrina Saguchi Quijada
Es urgente cerrar puertas y ventanas a los depredadores y despechados que utilizan la Inteligencia Artificial (IA) para agredir, denostar y desprestigiar la imagen de las mujeres. Debemos comprender, finalmente, el concepto de independencia y libertad, despojándonos del oprobioso machismo que ha marcado a la sociedad mexicana.
Esa dualidad que Octavio Paz retrató con maestría, donde la mujer es, simultáneamente, la ’chingada’ y el icono de santidad, debe quedar en el pasado.
Hoy, el rostro de la violencia ha mutado: ya no se requiere una cámara escondida o una filtración de contenido real para destruir la reputación y la paz de una persona.
Basta con un algoritmo y la voluntad de dañar. Por ello, la iniciativa presentada por la diputada Michel Sánchez Allende para reformar el Código Penal de Baja California no es un tema menor; es una actualización de supervivencia digital.
Actualmente, la Ley Olimpia en la mayoría de los estados presenta un punto ciego técnico.En Baja California el artículo 175 Sexties castiga la difusión de contenido ’real o simulado’, pero bajo una interpretación que, a menudo, exige que la víctima haya participado en el material original. Esto abre una interrogante alarmante: ¿Qué sucede cuando la imagen es 100% fabricada por una IA?
Ese es el terreno del Deepfake, una herramienta que hoy deja en total vulnerabilidad a niñas y mujeres. Ante la ausencia de contenido ’real’, la justicia suele titubear.
Pero hay que ser claros: La violencia digital no se apaga con un clic. Permanece, se réplica, persigue y sus secuelas, trascienden la pantalla y no solo fracturan la vida de una mujer, sino que degradan la salud de toda nuestra sociedad.
Si la innovación avanza para agredir, la ley debe evolucionar para proteger. El uso de la IA para violentar la intimidad debe dejar de ser una ’laguna legal’ para convertirse en un delito con nombre y apellido.
Sumamente importante es que la propuesta reconoce que la cárcel no es, ni será, la única solución. El Estado no puede limitarse a castigar cuando el daño ya está hecho; tiene la obligación de prevenir, y eso empieza con la alfabetización digital como política pública.
Necesitamos ciudadanos capaces de identificar riesgos, de ejercer sus derechos en el entorno digital y, sobre todo, de entender que la dignidad no es negociable, ni en el mundo físico ni en el binario donde hoy se construyen o se destruyen vidas.
Baja California tiene hoy la oportunidad de blindar el futuro y sumarse a la Ciudad de México, Puebla, Estado de México, Veracruz y Oaxaca, que actualizaron sus marcos jurídicos para integrar la Inteligencia Artificial en la Ley Olimpia.
La consciencia colectiva debe fortalecerse porque la deshumanización a través de la tecnología vulnera la libertad y degrada los cimientos de nuestra convivencia democrática.
La autora es: Premio México de Periodismo "Ricardo Flores Magón" 2016 por la Federación de Asociaciones de Periodistas Mexicanos (FAPERMEX y el Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo (CONALIPE). Comunicadora Destacada en el año 2009, por el Instituto de la Mujer de Baja California (INMUJERBC). Integrante del Muro de Honor de la "Sala Mujeres de Baja California Forjadoras de la Patria" del Poder Legislativo (2011).Reconocida en el año 2026, por la Asociación de Periodistas Unidos por el Glifo y la Palabra A.C. del Estado de México. Es Columnista, analista política y generadora de contenidos.