Opinión
Óscar Basave Hernández
La transición democrática en México comenzó en los Ayuntamientos, fueron estas pequeñas victorias para los partidos de oposición como el Partido Comunista Mexicano, en Alcozauca, en nuestro estado, en 1982 y en otras entidades en las que se comenzó el proceso que habría de concretarse hasta en el 2000, cuando el PRI perdió la presidencia de la República. Los votos en contra del partido que ganaba de todas, todas, comenzaron a darse en municipios, el orden más cercano a la gente.
Sin embargo, a pesar de que la movilización cívica se inició ahí, sigue siendo el espacio menos vigilado, menos transparente y con mayor rezago en la atención de las demandas y problemas que presenta la gente. A pesar de su importancia, porque es ese nivel de gobierno que brinda los servicios públicos básicos.
Es en la década de los 80, cuando varios municipios comenzaron a desplazar al entonces partido dominante, el PRI. En algunos casos fueron movimientos ciudadanos, no propiamente organizados en partidos, salvo los casos del ya mencionado PCM y el Partido Acción Nacional. Y es precisamente en los municipios en donde existe un mayor número de alternancias de partidos, sólo por mencionar el caso de Acapulco, en donde gobernaron el PRD, el PRI y Movimiento Ciudadano, en otros lugares como Chilpancingo, sólo ha gobernado el PRI.
Sin embargo, en los municipios es donde se han presentado mayores problemas, los cuales son explicados por algunos estudiosos como un reflejo de que cada nueva administración, se cambia prácticamente a la mayoría de los cuadros profesionales por otros que llegan como llegaron los que se fueron, a aprender. Esto no es un fenómeno sólo en donde hay alternancia de un partido por otro, sino en términos generales en todo tipo de gobiernos municipales, porque aun cuando sean del mismo partido, los que se encuentran en funciones son retirados de sus cargos.
A diferencia del gobierno federal, en el que se ha impulsado y se han fortalecido políticas de servicio profesional de carrera, en el caso de los ayuntamientos y los gobiernos estatales esto no ha ocurrido así, por ello es que quienes acceden a los cargos públicos llegan a aprender y se retiran cuando aprendieron algo.
Otro tema, además de la falta de formación de cuadros profesionales en las áreas, en los ayuntamientos la transparencia el manejo de los recursos es un tema prácticamente ausente. Y en ello redunda no sólo la desviación de recursos públicos, o la desaparición de programas o proyectos, de acuerdo al humor de Ejecutivo municipal.
Con la propuesta de reelección de los miembros del Cabildo, en sus diferentes modalidades, como regidores, síndicos o alcaldes, se busca que aprendan y puedan ejercer lo aprendido en una nueva administración, sin embargo, hay una cantidad de políticos que han asumido y detentado el cargo en más de una ocasión, que a pesar de ello no muestran una condición diferente a los que llegan de novatos al cargo.
En el estado hay muchos municipios que han cambiado más de un partido político, e incluso hay quienes han regresado al cargo con otro partido, pero esto no ha significado una mejor administración municipal, porque al final de cuentas, la importancia del ayuntamiento como uno de los órdenes de gobierno, no se le ha dado la suficiente importancia.
Sea del partido que sean, las veces que hayan repetido el cargo continúan repitiendo vicios como opacidad en el manejo de los recursos, nepotismo, corrupción, entre otras cosas, que demuestran que la reelección sirva para ejercer lo ha aprendido para bien. Sino para repetir condiciones de mal gobierno.