Concatenaciones
Fernando Irala Burgos
Mientras el planeta vive días de incertidumbre por el ataque norteamericano a Irán, cuyos primeros resultados han sido aniquilar al líder supremo de ese Estado teocrático, el ayatolá Alí Jameneí, y con ello desatar hostilidades bélicas de proporciones inimaginables, en México, a poco más de una semana de que Nemesio Oseguera fuera abatido por fuerzas del Ejército, estamos entre el recuento de los daños y el análisis de los posibles escenarios del futuro cercano sin el Mencho.
El saldo trágico no es menor. La resistencia a la captura del capo mayor, y las acciones del narco en las horas y días siguientes, produjeron la muerte de veintiocho militares, y un número mayor de lesionados, cifras reconocidas oficialmente por la Secretaría de la Defensa. También son más de treinta los presuntos delincuentes muertos, y más de setenta los detenidos.
Luego están los daños materiales producidos. Más de 600 vehículos robados, la mayoría quemados y usados en más de 250 narcobloqueos, en carreteras y autopistas de 22 entidades federativas. Innumerables tiendas de conveniencia, sucursales bancarias Del Bienestar y otros comercios incendiados. Cancelación de vuelos, de transportes urbanos y foráneos. Suspensión de clases y de otras actividades por varios días. Y otros perjuicios que tardarán en contabilizarse, como la futura ocupación turística, sobre todo la internacional, en el occidente y en otras zonas del país, así como el comercio, la producción y la inversión en la región.
El otro gran tema es la recomposición del crimen organizado, a partir de que el Cártel Jalisco, el más poderoso y extendido del país, ha sido descabezado. La experiencia de décadas indica que a partir de ya las infanterías y los líderes de las plazas continuarán con lo que saben hacer, y se generarán nuevas estructuras de operación.
Los fragmentos de narconóminas y de las cuentas de los beneficios del crimen nos confirman lo evidente: se trata del más jugoso negocio fincado en el terror y el sometimiento de la población, que además da para corromper a autoridades y policías de todos los niveles.
Si a ello le sumamos que durante un sexenio completo estos criminales fueron apapachados y protegidos, por lo cual crecieron y afianzaron su dominio como nunca soñaron, remontar esas inercias será la empresa más complicada y arriesgada en los siguientes años.
Y esto apenas empieza.