Perfil de México
Armando Ríos Ruiz
Por un acto de mera justicia, la Presidenta Sheinbaum debería ordenar a las autoridades correspondientes, la libertad inmediata de dos de los maquinistas detenidos y acusados de ser los únicos responsables del accidente del Tren Interoceánico, en un paraje de Oaxaca, así como de la suspensión de la orden de aprehensión de otro más que se encuentra prófugo.
Lo anterior, debido a que ni siquiera se necesita realizar una investigación a fondo de los hechos ocurridos el 28 de diciembre pasado, para interpretar quiénes fueron los verdaderos culpables.
Como no la hizo la fiscal Ernestina Godoy, quien, seguramente, desde el momento que se la encargaron y le dijeron que tenía que darla a conocer en una mañanera, sabía a quién iba a culpar, con el cuento de que la máquina era conducida con exceso de velocidad, de 65 kilómetros por hora.
No tuvo ingenio para inventar algo más ridículo, con la única preocupación de disculpar a los verdaderos asesinos irresponsables.
Pero si ésta es una orden indiscutible, pues que disculpe a sus jefes, el ex Presidente y sus hijos, así como amigos de sus hijos. Pero que no haga pagar por sus culpas a pobres empleados que conducían un tren en pésimas condiciones para brindar un servicio, inclusive a ciegas, porque los aparatos que indicaban la velocidad, ni siquiera funcionaban.
Como se dice popularmente, el tren fue construido con las patas. Boby, el hijo del ex Presidente, nombrado supervisor de la obra por éste mismo, sabrá mucho de chapuzas, de desvío de dineros y de cómo cometer otros delitos, pero absolutamente cero de cómo se construye una vía ferroviaria y cómo se supervisa, tanto la vía como el estado de los trenes y otros asuntos inherentes.
La obra fue puesta, además, en manos de marinos que, si acaso sabían nadar, no conocían nada de trenes. Luego entonces, el primer culpable tendría que ser, a simple vista y sin equivocaciones, tanto el que nombró al vástago supervisor y éste también, por aceptar un cargo que, aunque honorario, debió rechazar con honradez, por desconocer totalmente el asunto. Pero hablar de honradez en los hijos de López, es como pedir bendiciones al diablo.
Otro responsable sería el muy famoso por su vida disipada de gastador compulsivo con vida de multimillonario, Andy López Beltrán, el que quiere ser Presidente, jefe máximo del Clan de los López, así como su amigo Amílcar Olán, quien anticipó con bastante tiempo, el descarrilamiento del Tren Maya e inclusive el Interoceánico, consciente de que ambos podrían sufrir un percance de grandes dimensiones, pero eso sería otra historia.
Académicos expertos en ingeniería civil y logística de la Universidad Iberoamericana, aseguraron que el Tren adolecía de certidumbre técnica, además de contar con deficiencias estructurales. También utilizaba una vía con diseño de los años treinta del siglo pasado, concebida originalmente para trenes de carga, no para transporte de pasajeros.
señalaron aspectos tan importantes, como el hecho de que la ruta entre Coatzacoalcos y Salina Cruz mantiene los mismos trazos inaugurados en 1907, durante el gobierno de Porfirio Díaz, sin un rediseño geométrico integral. Ni el supervisor ni los marinos pudieron advertir tales amenazas, sencillamente porque carecen de los conocimientos necesarios. Pero es esa ignorancia la que causó la muerte de 14 pasajeros y dejó heridos a otros 100.
’No se corrigieron curvas ni radios de giro, pese a la rehabilitación anunciada en años recientes’. ’No hay un rediseño geométrico, es el mismo proyecto definido desde los trazos de Porfirio Díaz’, afirmó El ingeniero civil Agustín Ortega García, especialista en caminos y ferrocarriles, al señalar que la modernización se limitó a cambios parciales en rieles y durmientes.
Pero resulta que esos durmientes se encontraban en estado mortal de deterioro, con maderas viejas y además podridas y por si fuera poco, mezcladas con durmientes de concreto, principalmente en las curvas.
Hay mucho más. Pero no espacio.
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