María Reyna Cantante mixe de ópera

Política

Junio 22, 2017 22:03 hrs.
Política Nacional › México Ciudad de México
Sócrates A. Campos Lemus › diarioalmomento.com

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Vivir en LOS MIXES es no sé, cómo explicarlo… una tierra de indios valientes, no se dejaron vencer por los enemigos y tampoco por la naturaleza, pero también te aísla, te deja fuera de todo lo que hay en el mundo y en el país, nos quedamos indios y somos mexicanos, más mexicanos que muchos que dicen que lo son. Nosotros queremos a nuestros abuelos, los amamos, los respetamos, a las madres las adoramos y no tenemos complejos de Edipo o cosas por el estilo que dicen los criollo pasan cuando amas a tus ancestros, no, solamente los queremos, tampoco odiamos a los padres a pesar de que son como son, bruscos, fuertes, directos, agresivos, locos, egoístas, celosos, brutales, así son, así los han forjado y formado por generaciones. Las mujeres sabemos de eso, lo sufrimos y entendemos que el trago es cosa de ellos y eso les nubla la cabeza y el entendimiento, sabemos que no entienden y que son cerrados y necios, no es que sean malos, solamente son cerrados y necios porque así son, así los han tenido y así las costumbres los han limitado. Los amamos, sabemos que al final son como niños y también lloran y entienden cuando escuchan un canto y vemos que son sensibles y no son cerrados ni duros, solo que no entienden y a veces, el no entender, los hace temerosos de que los engañen y mejor se cierran en sus montes y en sus costumbres y de ahí no quieren salir. Ellos saben que si salen tienen que pelear, y ellos, son guerreros, son fuertes y valientes y también quieren y aman a los suyos, y por amor, saben dar la vida y morir por lo que más quieren…
Soy de Mixes, Tlahuiloltepec, Oaxaca, y nos gusta la falda de vuelo porque los aires de la montaña nos hacen sentir que volamos y escuchamos los cantos de los pájaros desde muy lejos y las caídas del agua, el tortear o el moler del nixtamal, el caer goteando del mezcal o nos llegan los olores de los ganados y de las cabras y borregos y gallinas o gallos y patos y la alondra o los pájaros que cantan y nos hacen pensar que todos nos entendemos con el canto, y desde niña sentí que lo podía hacer, que de mi garganta salían las notas y se fugaban en el viento y muchos niños y mujeres sentían que les llegaba a pesar de no entender, el mixe, si no lo sabes y lo hablas, no lo entiendes, pero el mixe cantado es como un solo flechazo de amor y todos se dejan caer ante su fuerza y sus acordes, es como si todos tuviéramos un mismo lenguaje, no necesitas entender, solamente lo sientes, y sin entender lo que quiere decir sabes que te conmueve el corazón, te hace llorar o reír o te deja tranquilo en el sentimiento y en paz contigo mismo.
Yo no sabía de notas y de acordes y de soplos y de respiraciones y de cantos nuevos en italiano o lo que era la ópera, ni sabía que existían escuelas para esto, y de pronto, sentí que ya no quería estar allá, no quería estar encerrada entre los montes de Tlahuiloltepec y sabia las canciones que escuchaba, y en especial, ’madrecita’, que la canto como un mensaje de amor y de mucho agradecimiento al apoyo de mi madre y de las mujeres que son las que rompen las costumbres y salen para mostrar que también se puede triunfar a pesar de ser indios y vestir con faldas de vuelo amplio y huipil bordado a mano, y hoy, me encuentro en el gran Palacio de Bellas Artes, ese que ordenó su construcción otro oaxaqueño, necio y brillante, visionario, como lo fuera Porfirio Díaz Mori y voy a cantar en Mixe, muchas canciones en Mixe, me llamo: María Reyna González López, y gracias a mi maestro Marcos, empecé a tener contacto con los conocimientos, solamente cantaba por cantar, porque me nacía, porque era como un borbotón que me salía del pecho desde que era pequeña y así fui cantando de solista, y qué importante estar sola sabiendo que todo depende de una. La fa, sol, mí, re, do y cómo se van formando los cantos y la música que sale de todas las almas como una sola voz, sin idiomas, todos la entienden. ¿No se conmueve cuando escucha a los niños en la sierra tocar el Himno a la Alegría de Bethoven?, más cuando sabes que no hablan español y leen las partituras, porque la música es el verdadero lenguaje universal, el que todos entendemos. A lo largo de mis experiencias he cantado en italiano partes de óperas y no sé bien que dicen, pero las siento, siento cuando beso, cuando lloro, cuando me alejo, cuando llego y me abrazan o cuando vivo o muero y así, cuando canto en Mixe, también veo las caras de todos y veo sus reacciones de amor, de odio, de celos, de alegría, tristeza, muerte, vida, y el canto es parte de la misma vida, es como el lenguaje de la tierra. El canto no necesita ni señas. Cuando niña y estaba triste en las montañas, me acostaba y escuchaba los latidos de la tierra, los sonidos de las estrellas, los cantos de la luna o de las constelaciones o el rugir del centro del mundo o el silencio o la paciencia y la soledad, hasta el silencio tiene sus sonidos y sus encantos porque es la magia, el lenguaje de la magia y es por ello que los músicos y los poetas somos como los sacerdotes del alma en esas sierras y por eso, aunque nos vayamos lejos, muy lejos, siempre, nuestro corazón se arraiga en esas montañas y esos recuerdos y son raíces profundas, muy profundas, y por eso los indios tenemos la misión de cuidar el alma y las tradiciones y los rumores y los cuentos de aparecidos y los brujos y los nahuales y los espantos y los vientos y las alegrías y las soledades, somos sacerdotes y sacerdotisas de la tradición y de la vida, por eso cuando cierro los ojos y canto veo a la diosa Centloalt y veo a María Sabina y a la Valentina y la María Candelaria y a las mujeres pintadas por Tamayo o por Diego Rivera o veo los colores de los pintores de Oaxaca sacados de la tierra, de la grana cochinilla, del caracol, veo los bordados de cielo y de seda y las puntadas sencillas que forman la flor y el pájaro y el colibrí y huelo la madre tierra seca o húmeda y escucho el susurro del viento y canto, canto en Mixe que es el canto de mi tierra y me siento vivir, me siento alegre porque salí y soy, ahora, algo que ofrecer al mundo: sus tradiciones y sus costumbres, sus olores y sus sueños hechos realidad… gracias a Dios y a las mujeres mixes que me alentaron a ser y salir y crecer y cantar, y ahora, les canto en Mixe las óperas y otras canciones de mi tierra, de mi amada y hermosa y mágica tierra…envuelta en la falda de vuelo, volando y estando entre ellas…do re mi fa sol la si do….


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