Perfil de México
Armando Ríos Ruiz
Antes de la llegada de Morena al máximo poder y luego de que López instaló la Presidencia en el palacio virreinal frente al Zócalo, con el cuento de que Los Pinos era fifí y para restregar en la cara de sus antecesores la genial idea del cambio de residencia a un lugar austero —que no lo es para nada— y luego de que comenzó a exhibir y a ejecutar sus planes dictatoriales y de destrucción, Muchos me dijeron que Estados Unidos no lo permitiría.
Con base en datos históricos, como la llegada de Anastasio Somoza García a la Presidencia de Nicaragua, uno de los peores dictadores de América Latina, quien se dio el lujo de gobernar en dos períodos, del 1 de enero de 1937 al 1 de mayo de 1947 y luego del 6 de mayo de 1950 hasta su muerte el 29 de septiembre de 1956, ejecutado a tiros por el poeta y liberal Rigoberto López Pérez, yo opine en una ocasión que a nuestros vecinos no les importa la suerte de nadie.
Somoza García preparó a dos hijos para que lo sucedieran en el poder, luego de consolidar una dictadura familiar.
El primero en llegar fue Luis Somoza Debayle, quien murió de un ataque al corazón mientras era Presidente y después Anastasio Somoza Debayle, conocido como Tachito, quien fue asesinado por un comando argentino del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), en Paraguay.
Datos históricos cuentan que Somoza se inventó una invitación a Estados Unidos, del presidente Franklin D. Roosevelt, quien ni siquiera estaba enterado. Un secretario le avisó que afuera estaba el dictador y se negó a recibirlo, aunque opinó: ’Somoza puede ser un hijo de puta, pero es un hijo de puta nuestro’. El político regresó a su patria y reunió al pueblo para decirle que su visita a Estados Unidos fue de apoteosis y significaba progreso para Nicaragua.
Se sabe también que este político amasó una fortuna a costa de un pueblo demasiado pobre, que lo posicionó como el cuarto hombre más rico del mundo.
Quizá el ex Presidente mexicano se inspiró en este personaje, al crear un Maximato, con sus propios hijos, aunque primero con una sucesora de pocos alcances intelectuales y supeditada a él en todo, con excepción de respirar, debido a que los vástagos no contaban con la mínima experiencia en el ejercicio de los cargos públicos y, por lo tanto, había que otorgarles, más que puestos para entrenar, privilegios para hacer negocios jugosísimos bajo su propio mandato.
Con este fogueo de seis años y los que se acumularan, el más cercano a él por el trabajo que desempeñó, Andy López Beltrán, fue señalado por el dedo macuspano para ocupar la Presidencia en 2030 o en 2036.
Más adelante y cargado de experiencias, su hermano Gonzalo podría ser el siguiente heredero.
¿Y si Somoza ocupó en su tiempo el cuarto lugar en riqueza y el campeón empresario Elón Musk cuenta con 400 mil millones de dólares, ¿qué lugar ocuparía nuestro ex presidente, con el producto del huachicol y con otros negocios que hasta hoy se ha dicho, realizó gracias al escudo protector de la Presidencia?
Para llegar a su Maximato era necesario atravesar todo el recorrido rumbo a la dictadura, que de hecho ya logró con la eliminación de todos los órganos que funcionaban como contrapeso, siempre con el cuento de la corrupción. Señaló a la Suprema Corte de Corrupta y luego realizó una votación ridícula con menos del 10 por ciento del padrón electoral.
Por cierto, apenas comenzó enseñó el cobre. Testigos que han recurrido a la misma en busca de ayuda, han sufrido la exigencia de cantidades de dinero fabulosas a cambio del favor. Como por la regularización de un predio que, con la anterior Corte, costaba seis millones y con la nueva más de 50 millones.
Con la captura de Maduro, México se animó.
Lo peor de todo esto es que Estados Unidos es el mismo. No tiene interés en los crímenes que se cometen en suelo mexicano. Salvo que estos afecten a sus habitantes. Luego, la esperanza de que vengan a resolver nuestros problemas es sólo esperanza. La única solución es la que los mexicanos queramos dar a nuestra patria.
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