Moda y apagones


¿Qué hay de común en los apagones de Venezuela y los del sureste mexicano?

Moda y apagones

Periodismo

Abril 10, 2019 21:46 hrs.
Periodismo Nacional › México Ciudad de México
Lilia Cisneros Luján › tabloiderevista.com

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Una Colorada (vale más que cien descoloridas)

Si es Usted una persona reflexiva y con deseos de aprender cada día algo más seguramente se hará preguntas como ¿Qué hay de común en los apagones de Venezuela y los del sureste mexicano? ¿Tienen el mismo origen de aquel que en el 2003, dejó sin fluido eléctrico a 50 millones de usuarios en Estados Unidos y Canadá? ¿Se trata de instalaciones viejas? ¿Implican mayor riesgo los problemas vinculados a plantas nucleares?

¿Son fallas humanas –falta de pericia, laxitud en los procesos, inexperiencia en el puesto para los noveles- o se trata de acciones perversas? Sea cual fuere la respuesta, el hecho es que una falla en el sistema de suministro produce un impacto de grandes proporciones en la vida cotidiana –alimentos, agua, medicamentos, hospitales, comercio- la economía de una ciudad o país y hasta el curso normal de un gobierno determinado.

Habida cuenta que el manejo de los sistemas de energía comenzaron siendo responsabilidad única de los gobiernos, luego de la caída del muro de Berlín y la inclinación sin cortapisas a las metas globalizadoras que llevaron a la concesión o venta de estos a empresas privadas, se generalizaron ciertas conductas colectivas que de cuando en cuando todos siguen.

En lenguaje moderno, esta tendencia a hacer concordante todo a un modelo preestablecido se llama moda. En los años sesenta por ejemplo la mayoría de las chicas –sobre todo las más reprimidas- deseaban vestir desaliñadas, con el pelo suelto y sin prestarle mucha atención al baño o el salir a la calle ’bonitas’, en tanto que los jóvenes dejaban largo su copete, el cual debía ser lo más voluminoso posible, tocaban algún instrumento y pretendían ser un bailarín de rock envidiable.

Dicha estandarización empezó a tocar a instituciones como el matrimonio, proliferaron las uniones libres, las protestas se llamaban guerrillas que con la música fueron algo inseparable y muchos de quienes simpatizaron por opciones ’de izquierda’ dejaron las aulas de México para cultivarse detrás de la cortina de hierro, en la Unión soviética o en Cuba; aun cuando el riesgo fuese no poder visitar Disneylandia por llevar el sello comunista. En este siglo XXI tanto los comunistas como los revolucionarios priístas comparten el calificativo de obsoletos, antiguos, pasados de moda, en suma, viejitos.

El vaivén del auge no cesa desde los tiempos más antiguos; las abuelas sonríen disimuladamente cuando ven que los vestidos de las jóvenes de hoy parecen una calca de los de su juventud, los ateos irredentos proclamados por los sistemas socialista, psicoanalítico y materialista de medio siglo atrás descansan su espiritualidad en costumbres tan antiguas como el budismo, los credos de diversas etnias meso-americanas y hasta melcochas[1] convertidas en verdaderas aberraciones, solo con el propósito de convertirse en instrumentos de control de masas. En el final de la segunda década del siglo XXI han muerto muchos compañeros generacionales por daños hepáticos o cerebrales debido a su afición alcohólica o gusto petatero, dejando el campo libre a quienes escalaron a otro tipo de adicciones.

Otros sorpresivamente sin la menor pena ’salieron del closet’[2] y se dedican a dar conferencias que expliquen o justifiquen esta visibilidad en boga; la liberación femenina, dejó la sola lucha por los espacios laborales y en política, para animar a las jóvenes a señalar a quienes les han causado daño por abuso laboral, emocional o sexual llegando al punto de sumar mujeres que pudieran ser sus madres y optaron por el silencio juvenil ¿-por así convenir a los intereses de entonces?- en algún punto de su desarrollo. ¿De verdad estos señalamientos a destiempo benefician a las mujeres?

¿Qué daños estamos haciendo a la humanidad con estas prácticas de acusaciones anónimas y a veces histéricas?
Otro tema en auge, luego de que la ONU estableciera las metas del milenio, ha sido la lucha contra la corrupción. Líderes de empresas y gobiernos luego de su minuto de gloria terminan en la cárcel –Brasil, Argentina, Perú, Chile- sin que a ciencia cierta se sepa si los ’ganones’ en esta nueva práctica de la ’ética y los valores’ son los gerentes del imperio ’trumpiano’, el universo de empresas transnacionales o quien sabe que ente no identificable. ¿Quién está ganando en este neoliberalismo que privilegia la división por nacionalidades, por categoría social o económica; genero, preferencias o religiones?

Para dificultar los actos deshonestos se propuso, adelgazar a los gobiernos, responsabilizarlos de los resultados en base a políticas y rodearlos de todo un sistema –integrado con ciudadanos preclaros como mecanismo de independencia y conducción honrada- que les vigilara. Hoy llegan tanto a países desarrollados como los eternos en vías de desarrollo toda una corriente que busca desaparecer dichos organismos o cuando menos llenarlos de individuos que garanticen afinidad de pensamiento y metas con el líder político del momento ¿Por eso es la obsesión de cambios de quienes hace unos meses parecían vestir conjuntos masculinos de Milano y hoy aparecen con chamarras, corbatas, guayaberas y hasta trajes de marca costosísimos?

¿Quién maneja los ahorros presupuestales en la 4T? Sin mucho esfuerzo es posible recordar que por iniciativa del sector salud en la ciudad de México en el 2001, fue establecida la tarjeta de pensión universal a los mayores de 70 años, que se destinaba inicialmente para adquirir alimentos. Luego ese beneficio sufrió dos cambios importantes, 1º. Los priístas en la asamblea lo convirtieron en ley, para evitar que dicha tarjeta rosa se bautizara como la tarjeta de Andrés Manuel y 2º la misma pasó al ámbito social, con Martí Batres en septiembre del 2007, cuando amplió los alcances de pago a servicios como luz, teléfono, agua y predial e incluso medicamentos. Se dijo entonces ’representa un cinco por ciento de aumento en las ventas de pequeños comercios’.

Hoy ese recurso, que según el entonces presidente de la CANACO significaba una derrama económica de tres mil 500 millones de pesos anuales, sale del control presupuestal de la ciudad y regresa al de la Secretaria de Salud, vía la Secretaria de Bienestar ¿Se imagina quienes son los consejeros del primer mandatario en este tema? ¿En qué condiciones se maneja el millonario recurso durante el mes que no se eroga para los beneficiarios? ¿Cuánto suman hoy los fondos de tales tarjetas [3]’de los viejitos, más las guarderías, los jóvenes y muchos otros etcéteras? ¿Por cuánto tiempo será vigente esto? ¿Dejará de ser cuando se cambie la constitución?

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[1] Pasta que puede mezclar toda suerte de ingredientes sobre la base de uno básico que es la miel. En materia de religión han surgido infinidad de herejías y supersticiones, cristianas que partiendo de una premisa cierta, conducen a conclusiones falsas, como el caso de los testigos de Jehová, los mormones, la dianética, la ciencia cristiana, entre muchos otros, por igual entre protestantes, católicos, judíos y hasta musulmanes.
[2] Hay que ubicar un periodo político en que esto se convirtió en ’moda’
[3] Por su parte, el secretario de Desarrollo Social del DF, Martí Batres informó que en el 2007 –siendo el secretario de desarrollo social- eran 420 mil adultos mayores de la capital ¿A cuánto ascienden hoy? y ¿qué monto significa ahora?

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