Arce Isaac Noticias
Luis Manuel Arce Isaac
Donald Trump, en su condición de comandante jefe de las fuerzas armadas de Estados Unidos, también como regalo de Pascuas, ordenó convertir en un infierno la zona del noroeste de Nigeria que la prensa considera yihadista y dominada supuestamente por el llamado Estado Islámico (ISIS), y menos de 24 horas después, lo cumplió, en ese lejano lugar que no le dice mucho a la mayoría de los estadounidenses.
’Advertí que se desataría un infierno y esta noche lo hubo’, anunció el mandatario al argumentar que el ataque fue en represalia por la violencia contra cristianos, como si fuese a Estados Unidos a quien le corresponde unívocamente ese tipo de acciones y no a las supuestas víctimas del yihadismo.
UN ESQUEMA QUE SE REPITE
Ese esquema de dominio islámico es perfecto para los argumentos esgrimidos en esta ocasión por Trump de acabar el terrorismo de ISIS.
Más allá de realidades o mentiras, interpretaciones tergiversadas o no de la historia del islamismo en Nigeria, lo que vuelve a surgir a la superficie en la decisión de Trump, es de nuevo el petróleo, pues para él Nigeria tiene la misma significación que Venezuela en el control del hidrocarburo y otras riquezas naturales, y es parte de sus planes para que sus depósitos de reservas de crudo no sigan descendiendo y no se cumpla la predicción de muchos especialistas de que, en un corto plazo de 5 a 10 años, la extracción propia en la nación mediante el fracking, será incapaz de volver a llenarlos, y Estados Unidos enfrentará un gran déficit de energía fósil.
Aquí no se trata de analizar la culpabilidad o no de ISIS de un terrorismo muy denunciado por la exacerbación de la división religiosa del país entre cristianos e islámicos y la violencia criminal de esa confrontación, sino de la repetición de un esquema usado repetidamente por la Casa Blanca en cualquier lugar del mundo donde haya petróleo, sea musulmán, budista, católico o protestante.
Eso es lo de menos. Lo importante para Estados Unidos es un contexto que le sirva de fondo a su obsesión por el robo de petróleo y los minerales sin los cuales su economía se estanca y se retrasa más todavía en la carrera universal por el desarrollo científico-técnico y el dominio de la inteligencia artificial.
SEMEJANZAS CON IRAK
Algunos aseguran que el propósito anunciado por Trump en este período pascual católico -aunque sea el protestantismo la religión dominante en su país-, guarda notables semejanzas con los motivos del bombardeo a Irak ordenado en 1991 por George Bush padre con su Operación Tormenta del Desierto, para expulsar de Kuwait a las fuerzas iraquíes de Saddam Hussein, país petrolero bajo control de empresas estadounidenses.
La diferencia del ataque ordenado por Trump con Tormenta del Desierto es que el petróleo fue el sujeto activo más visible de aquella operación, mientras que en esta del noroeste de Nigeria, ISIS o el yihadismo no han mostrado tener como objetivo prioritario la toma de yacimientos, de los cuales está geográficamente bastante distante, pues las reservas están en el sur, y no se han reportado acciones estratégicas para conquistarlos ni sacar de allí a las empresas extranjeras encabezadas por los dos colosos estadounidenses Chevron Corporation y Exxon-Mobil Corp.
Eso no significa, por supuesto, que al Estado Islámico no le interese dominar las principales riquezas propiedades de Nigeria y no del occidente al que ven como el gran usurpador.
También fue el crudo el objeto visible de la guerra desatada en 2003 con la reducción a ruinas de Bagdad y otras ciudades históricas iraquíes, más el asesinato de Saddam Hussein, perpetrada y no juzgada ni sancionada aun, por su hijo de igual nombre y apellido, George W. Bush.
EL MAYOR PRODUCTOR DE CRUDO DE ÁFRICA
Es notorio, y nadie lo discute, que Nigeria es el mayor productor de petróleo de África y el cuarto exportador mundial de gas natural licuado, pero, lamentablemente, dentro de una atmósfera de ambiciones caracterizada por la inestabilidad política y la corrupción que afectan a su industria energética e impide que sus beneficios contribuyan a aumentar el nivel de bienestar del pueblo.
Es la nación más poblada y la mayor economía de África, además de ser miembro de la OPEP, pero al mismo tiempo la de mayor desigualdad social. No obstante, a ese desastre interno, es uno de los países más influyentes de la región no solamente por sus riquezas naturales, sino su cultura que la convierte en meca de las religiones afro, en especial de su panteón yoruba.
Sus reservas probadas de crudo son las segundas en el continente, superadas solo por las de Libia. Extrae 2 millones de barriles de crudo diarios y sus yacimientos se localizan a lo largo del delta del río Níger y en alta mar en aguas profundas con plataformas muy desarrolladas y efectivas en la exploración y explotación que les han permitido trabajar a mayor profundidad lo cual ha tenido gran acogida por parte de las compañías internacionales que multiplicado sus ingresos.
LAS MAYORES EMPRESAS SON DE EEUU
En particular, dominan el sector las cinco mayores compañías, que incluyen, además de las mencionadas Chevron y Exxon-Mobil, a la Shell Plc (angloholandesa), Total Energies SE (francesa) y Concha Plc, además de la Corporación Nacional del Petróleo de Nigeria (NNPC), la empresa estatal que gestiona los recursos de petróleo y gas de Nigeria, algo parecido a la Pemex, de México o PDVSA de Venezuela.
Las dos estadounidenses tienen operaciones significativas tanto en la producción de petróleo en tierra como en alta mar. La Chevron Corporation, por ejemplo, es una de las mayores productores e inversores mediante un acuerdo con la NNPC) para activos en la región del Delta del Níger y también opera el importante campo de aguas profundas Agbami.
ExxonMobil Corporation, por su parte, lo hace de forma masiva en alta mar y aguas profundas y sus filiales operan cinco bloques y son conocidas por la escala y estabilidad de sus activos, contribuyendo significativamente a la capacidad de exportación de crudo del país.
OTROS RECURSOS QUE INTERESAN A EEUU
Nigeria tiene, además, grandes reservas y producción de gas natural, carbón que es fuente de energía, especialmente para centrales térmicas. Es gran fuente para energías renovables por su potencial en energía solar, eólica, biomasa e hidroeléctrica (presas de Kainji, Shiroro, Jebba).
Además, al igual que Venezuela, también, es muy rica en recursos naturales, como minerales valiosos entrelos que se encuentran estaño, oro, carbón, mineral de hierro, caliza, niobio y tierras cultivables para agricultura, además de importantes recursos forestales y hídricos, estaño y columbita, minerales clave para la producción de niobio y tántalo, hierro con yacimientos significativos para la industria siderúrgica, aparte de oro, zinc, plomo, uranio, caliza, yeso, caolín, barita y piedras preciosas, en especial zafiros y aguamarinas.
Posee vastas extensiones de tierras para agricultura, extensos bosques, grandes recursos forestales maderables, incluyendo el de manglares más grande de África.
Costa: Más de 1000 km de costa con potencial para la economía azul y ecoturismo.
OTROS VALORES IMPORTANTES DE NIGERIA
Otro de los valores geoestratégicos y cultural que le otorga Estados Unidos a Nigeria es que ese rico país es considerado como el de mayor influencia política, económica y cultural de África, al punto de estar considerado como la meca de las religiones africanas, en especial cuna de las deidades del panteón yoruba.
La literatura universal reconoce a Nigeria como el país que sintetiza la gama religiosa y cultural de toda la parte negra del continente y por ello es el hogar de más de 250 grupos étnicos (Hausa-Fulani, Yoruba, Igbo son los principales) y cientos de lenguas autóctonas.
El país tuvo una singularidad que el hombre blanco colonialista primero, y neocolonialista después, fue rompiendo y fragmentado como piedras lanzadas contra un frágil cristal: la convivencia religiosa entre el Islam, el Cristianismo (con sincretismo de creencias tradicionales) y los credos indígenas. Pero occidente liquidó aquel momento de avenencia semejante al vivido entre los palestinos árabes y judíos antes de 1948 o ’nakbah’ (14 de mayo, cuando Israel se declaró estado judío independiente).
ISIS EL ARGUMENTO DE TRUMP
La organización ISIS o estado islámico -que según la teoría de la conspiración fue una consecuencia de la creación y apoyo inicial de Estados Unidos a las huestes de Bin Laden en época de la Unión Soviética para oponerse a Moscú en el conflicto de Afganistán a finales del siglo pasado-, surgió como una filial de Al Qaeda en Irak cuando su líder viró los cañones hacia su antiguo aliado, y oponerse a la invasión y posterior ocupación estadounidense en 2003 ordenada por Bush hijo.
A menudo se le atribuye a la guerra en Siria y el vacío de poder en Irak dejado por la invasión estadounidense y el robo de petróleo consecuente encabezado por la empresa Halliburton ligada al Complejo Militar Industrial y el Pentágono, la expansión del grupo yihadista hasta autoproclamarse un "califato" o Estado islámico, basado en una ideología yihadista radical.
El propio Donald Trump, en su campaña contra los demócratas, fue uno de los grandes impulsores de la teoría conspirativa sobre ISIS al acusar en su campaña presidencial de 2016 al expresidente Barack Obama y a la candidata demócrata Hillary Clinton, de fundar el grupo, lo cual fue ampliamente desmentido por ambos.
Ya para entonces, tanto Al Qaeda como el ISIS, se habían convertido en enemigos acérrimos de Estados Unidos y todos sus aliados europeos que apoyaban a la Casa Blanca y el Pentágono en sus operaciones militares de conquista del petróleo y control del corredor marítimo del hidrocarburo en el golfo arábigo-pérsico.
APROVECHAR LA VIOLENCIA
Nigeria, aunque país único y como un todo, ha sido dividido intencionalmente entre un norte musulmán y un sur cristiano, reflejando su complejidad en todos los sentidos, incluyendo sus riquezas naturales mencionadas, su religión, su cultura y sus tradiciones.
Pero, al mismo tiempo, es escenario de una violencia criminal de magnitud a pesar de que, en general, Trump capitaliza para incorporarla a su política del miedo y enriquecimiento de sus teorías de amenazas y reflejo condicionado en favor de la fabricación de un poder al que todos los países y gobiernos de este sistema Tierra le teman como el creyente al Diablo. En México le falló, y en Nigeria ni siquiera dio tiempo a que la prensa reaccionara. Actuó de inmediato a la declaración. En Venezuela no lo ha podido hacer así. Es demasiado ruidosa la militarización del Caribe.
LA CONTRADICCIÓN
Por supuesto, es lógico que una acción de esa naturaleza, que produce destrucción y víctimas civiles que ya se irán conociendo, es muy difícil que se realice sin que medie una aprobación de las autoridades del país atacado. La película de la nueva tragedia derivada de un pensamiento desquiciado, ya irán golpeando las retinas de la sociedad y haciendo reaccionar al pensamiento lógico.
Pero hasta el momento en que hizo el anuncio del ataque, ni en las primeras horas después de divulgarlo, se conoció alguna declaración anterior o posterior del presidente Bola Ahmed Tinubu, jefe del poder ejecutivo, pidiendo una acción de esa naturaleza que viola la soberanía e independencia del país, ni tampoco alguna que la haya aprobado o autorizado, por lo cual el asunto debió concernir también a la Organización de Naciones Unidas.
Sólo después del bombardeo hubo un pronunciamiento público del régimen de Tinubu, y eso fue muy significativo.
Hay un hecho importante, altamente contradictorio, que desmiente los argumentos de una acción militar de envergadura contra el terrorismo usados por Trump para esta nueva aventura, y es que Nigeria está considerado como un líder regional en esfuerzos coordinados de lucha contra el terrorismo y mantenimiento de la paz.
Posee, además, el ejército más grande de África, que aporta fuerza especializada a las operaciones militares de la Unión Africana y de mantenimiento de la paz de la ONU, lo cual hace innecesarias acciones unilaterales como la que acaba de realizar con ambiciosos motivos, el presidente Donald Trump.
El presidente republicano, sin escrúpulo alguno, convierte esa situación de violencia en Nigeria, en caldo de cultivo en su obsesión de llevarse el petróleo donde quiera que se encuentre exceptuando, por supuesto, aquellas naciones petroleras en las cuales le costaría demasiado caro intentarlo.