Nuestra relación con el agua no es de tecnología, sino de estilo de vida

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Cuarta de cuatro partes

Nuestra relación con el agua no es de tecnología, sino de estilo de vida

Raúl De La Rosa

Nuestra relación con el agua no es de tecnología, sino de estilo de vida

Política

Enero 01, 2023 23:55 hrs.
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Raúl De La Rosa › diarioalmomento.com

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Continuando con las tres entregas anteriores podemos concluir que las obras hidráulicas construidas para el abasto doméstico (higiene personal y del hogar, así como la preparación de alimentos), irrigación agrícola y cría de ganado para la alimentación, conducción, control y *drenajes de aguas pluviales y control de los niveles de agua en zonas lacustres, pantanosas e inundables* fue una relación sustentable del ser humano con el agua, no alterabamos su ciclo natural, todo el daño o depredación era reparada en breve tiempo. Pero todo cambió con la llegada de la primera revolución industrial y el capitalismo, que se sustentó en el "crecimiento económico" y el consumo que fue derivando en lo vanal e insulso.

Si en la Prehistoria (Canalización y Conducción Urbana del agua) muy poco se afectó el ciclo del agua con la revolución lndustrial y el capitalismo, sí se ha contribuido enormemente a afectar su ciclo natural, en tan sólo los últimos 260 años.

En Mx cambiamos nuestra relación con el agua y la naturaleza toda al seguir el estilo de vida europeo. Cuando en 1521 Tenochtitlán cayó, los españoles tomaron la decisión de reconstruir la ciudad, a pesar del peligro de las inundaciones. En 1555 después de la ’gran inundación’ se reconstruyó el albarradón prehispánico pero no fue suficiente para solucionar el problema. Otra idea fue la de construir un desagüe artificial, pero sólo quedó en proyecto. Fue hasta Noviembre de 1607, bajo la dirección del cosmógrafo Enrico Martínez, quien dedicó 25 años de su vida a ello, que se trabajó seriamente en la solución al "drenaje de aguas pluviales" en el Valle de México. El proyecto fracasó y el famoso cosmógrafo fue acusado de negligencia y encarcelado. Murió en 1630, sin haber logrado lo que se había propuesto.

Pero todos esos sistemas de Tenochtitlán u otras ciudades mexicanas eran pensando en desagües pluviales, porque no se tenía el cómo tratar las aguas residuales, de allí que las fosas sépticas y letrinas era lo más probable de usos para las élites... y para el pueblo llano, pues los desechos se debieron trasladar en cubos o cazos exprofeso, o bien, ir al "monte" y tapar con tierra y/o cal el lugar donde se defecaba u orinaba.

En realidad la idea de un "drenaje de aguas negras" en el mundo es muy reciente. Porque empezaron a combinarse dos variables que son sumamente perjudiciales para el planeta: el crecimiento población humano irresponsable y su pretensión de lograr su bienestar sobre la falaz idea del crecimiento económico y el consumo.

Ello derivó en asentamientos humanos cada vez más grandes, complejos y demandantes. Fue en París, Francia, dónde se construyó la primer red de drenaje, como tal, subterráneo durante mediados del Siglo XIX, propagándose muy pronto a otras ciudades de Europa central. Más tarde, en 1880, el alcantarillado se empezó a adaptar de manera generalizada en Inglaterra y otras ciudades, dotándolas de una legislación completa al respecto. Con ésta tendencia, en México el presidente Porfirio Díaz impulsó las obras del desagüe de la CdMx (en el túnel, el tajo de Nochistongo y sobre todo en el Gran Canal) en 1884 y otras grandes ciudades; entonces se destinaron hasta $ 400,000 anuales para las obras de desagües de aguas residuales y fue el ingeniero Luis Espinosa quien quedó al frente de una Junta Directiva. El túnel de más de 10 km quedó concluido en 1894. Le siguieron muchas obras por toda la Cuenca (cavidad natural en la que se acumula agua de lluvia que circula hacia una corriente principal y finalmente llega a un punto común de salida. Y por ello es una unidad básica para la gestión de los recursos hídricos) del Valle de México, y las respectivas del Valle de Toluca, del Valle de Cuernavaca y del Valle del Mezquital, entre otras regiones (una región hidrológica está conformada por una o varias cuencas hidrológicas). Y es a partir de éste punto que tuvimos que pasar, a partir de la década de los años 1940s a desarrollar el saneamiento básico de las aguas residuales.

Era tal el volumen de agua potable que las poblaciones de México, sobre todo las urbanas (en sí de todo el mundo), demandaban, que pasamos a relacionarnos con el agua a través de la tecnología. Así, encontramos 2 ejemplos que nos muestran que la tecnología no es el problema, sino nuestro estilo de vida:
▪︎ *el Drenaje profundo de la CdMx*, cuenta con una longitud de 153.3 km, con tuberías de diámetro entre 3 y 6.5 m, enterradas de 10 a 200 m de profundidad, que se auxilia de 303 plantas de bombeo, 12 tanques tormenta, 22 sifones, 13 lagunas de regulación y un sistema de 29 presas a cielo abierto y entubadas, para el desalojo de las "aguas negras" del drenaje de la CdMx que está unido a 4 sistemas: el Tajo de Nochistongo, inaugurado en 1789, y el Gran Canal del Desagüe, puesto en marcha en una primera fase en el año de 1900 por Porfirio Díaz. También está el Emisor Poniente, del año de 1962, y los 50 kilómetros del Emisor Central, inaugurado en el año de 1975 y que a la fecha es el principal componente del drenaje profundo. Una vez que las aguas residuales empiezan su desalojo de la CdMx, un primer punto de llegada es el Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, donde, después de "recibir tratamiento", se utiliza para riego de tierras. El resto del agua que en época de lluvias es mezclada y en estiaje solo es residual desemboca en el Río Tula, que es un aportador al Río Pánuco y de ahí se va al Golfo de México. Desde la parte central de la CdMx a su descarga al Golfo, el líquido recorre poco más de 513 kilómetros de longitud y si hay un mal manejo, que lo hay, a su paso va contaminando tierras, ríos y otras lagunas. Datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) establecen que la capacidad del drenaje de la CdMx y su zona metropolitana es insuficiente. En la actualidad, año 2022, la operación del Drenaje Profundo tiene 30% menos capacidad en comparación de 1975, año en que se construyó la última gran obra para el desagüe de las "aguas residuales" de la CdMx y la población ha continuado su crecimiento. Ha pasado de ser de 0.54 millones en el año de 1900, a 3.05 millones en el año de 1950, y de de 6.9 millones de personas en el año de 1975 a 9.23 millones para el año 2021; según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Adicionalmente están los 42 municipios del Estado de México que están conurbados a la CdMx, sumando un total de población alrededor de los 35 millones de personas, casi un tercio de la población nacional, cuyos servicios urbanos son interdependientes. Por ese motivo el drenaje de la CdMx tiene una ’incapacidad hídrica’, principalmente por las condiciones bajo las que se construyó la ciudad sobre los lagos de Texcoco, Xaltocan, Zumpango, Xochimilco y Chalco, lo cual se relaciona con dos problemas permanentes: tener que desalojar toda la lluvia para evitar inundaciones y adaptarse a los hundimientos diferenciales de la ciudad por la extracción de agua de los mantos acuíferos;
y
▪︎ *el Sistema de Agua Potable Lerma-Cutzamala*, un sistema hídrico de almacenamiento, conducción, potabilización y distribución de agua dulce para la población e industria de la CdMx y el estado de México (EdoMex). De éste último, la ubicada en las zonas centrales de la cuenca de México y del valle de Toluca. Es considerado uno de los sistemas de suministro de agua para el consumo humano más grande del mundo, ya que debe bombearse el agua desde una altura de 1,600 metros sobre el nivel del mar (msnm) en su punto más bajo hasta los 2,702 msnm en su punto más alto; así como transportar 480 hm³/año (hm³= millón de m³) de agua. Éste sistema se extiende por las entidades de Michoacán, EdoMex y CdMx.

Ambos casos son sorprendentes obras de ingeniería hidráulica. Pero desde el año de 1984 que empiezo a estudiar ingeniería civil, era obvio que nuestra relación tecnológica con el agua, era un problema sin solución pues a más tecnología, menos agua suficiente para el consumo humano. Y en la primera década del siglo XXI ya nos debe haber quedado claro que nuestro pésimo manejo del agua para consumo humano e industrial, no tenía que ver con la tecnología disponible, sino con *"nuestro estilo de vida"*, que debería estar basado sobre la necesidad de apuntalar una visión de la vida vinculada con la Madre Tierra, como concepto biológico y astrofísico, cosmogonico; reconectándonos con el mundo vivo que se encuentra en _las culturas madre de indoamérica,_ realmente valiosas, pero nuestro estilo de vida, desde hace 260 años está en medio del _consumo hiperurbano_ que detona la "economía de mercado-consumo-desecho" irresponsable. Debemos volver a reconectarnos con la Madre Tierra y con los largos ciclos del tiempo y el clima, y así desmantelar "la era de la tiranía del ahora", que nos impone un "cortoplacismo frenético", ya que ambas conductas sociales son raíces de las múltiples y perpetuas crisis que estamos enfrentando, y en el centro de todas, "la madre de todas nuestras crisis", la ambiental. Y podemos y debemos lograrlo, ya que contamos con talentos exclusivamente humanos para contrarrestar toda crisis, desviación y/o tergiversación en nuestra vinculación con los ciclos de la vida. Eso nos volverá "rebeldes del tiempo" y detonantes de movimientos inspiradores en todo el mundo para superar el "cortoplacismo frenético"... para ser parte del diseño futuro de nuestra reinsersión con la Madre Tierra...

La única solución al problema ambiental, al cambio climático, al abastecimiento del agua potable y disposición de aguas residuales, pasa por la tecnología, pero es la modificación de nuestro estilo de vida, del "hiperconsumo e hiperdesecho" de todo y para todo, lo que realmente nos tiene en severos problemas de sustentabilidad, ya que nuestro estilo de vida es imposible de ser compatible con el medio ambiente. Y no es una posición ideológica de izquierda o derecha, es una realidad objetiva que en el cambio climático nos muestra su máxima expresión.

¿Por qué se asegura ello? Pues porque toda fosa séptica o letrinas sanitarias generan una serie de bacterías que van biodegradando los compuestos de alimentos que no se digirieron, bacterias, moco y células del revestimiento de los intestinos, es decir, las heces fecales. Eso sucede de manera normal, es parte del ciclo de la vida. El agua puede sanerase a sí misma. Cuando los organismos vegetales y animales mueren, los microorganismos presentes en todo el entorno se alimentan de la materia orgánica mediante procesos de biodegradación y liberan agua y dióxido de carbono a la atmósfera, cerrando así el ciclo de la vida. Pero si saturamos esas fosas o letrinas, el ciclo de la vida se altera, se alenta... y adivinen contra quién va en detrimento esa alteración, ese alentamiento... O cambiamos nuestro estilo de vida o no habrá tecnología, leyes o economía que detenga el daño que vivimos y que no irá en disminución. Tratándose de la Madre Tierra, la tecnología sólo puede tapar un ecocidio abriendo otro. El cambio de nuestro estilo de vida es la única solución de fondo y perdurable.

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