Lectura política
Noé Mondragón Norato
Ayer cumplió treinta años. Pero no se sabe cuál será su rumbo. Además de su propio descrédito como opción política de ’izquierda’, el PRD se transformó en un PRI camuflado. Progresivamente, abandonó la lucha y los principios que lo llevaron a convertirse en esperanza de poder y cambio verdadero para los mexicanos. Porque sus dirigentes cayeron en los brazos de quienes les aseguraron cuando menos dos cosas: vigencia política y abundante flujo de dinero. Lo demás salió sobrando. Por eso cayó al precipicio de donde difícilmente podrá salir. Se lee así.
REVIVIR AL MUERTO. – Los números legitiman la catástrofe: de ubicarse como la segunda fuerza electoral en los comicios presidenciales de 2006, en los de 2018 pasó a convertirse en la cuarta. El PRD suma un solo gobierno estatal -Michoacán- de los once que tenía en 2006. Y en la cámara de diputados tiene once diputados federales y cinco en la de senadores. Perdió su registro en ocho entidades del país. Redujo su financiamiento público en 100 millones de pesos. Es un partido que parece condenado a convertirse en aliancista -como el PVEM o el PT-, dado que su fuerza electoral quedó muy disminuida. El próximo domingo 2 de junio habrá elecciones. Una extraordinaria en Puebla para gobernador. Una ordinaria también para renovar esa misma posición, así como diputaciones federales y cinco ayuntamientos en Baja California Norte. En Durango, cambiarán treinta y nueve ayuntamientos; en Quintana Roo y Tamaulipas, diputaciones federales. El PRD intenta recuperarse en esas elecciones. Pero se advierte muy complicado que logre tal hazaña. En Guerrero, el diagnóstico también es desalentador. 1.- El PRD enmudeció tras la elección del 1 julio de 2018. Lejos de asumir la derrota con frialdad y cambiar de lleno la estrategia a fin de sumar adeptos, su dirigente estatal Ricardo Barrientos Ríos, se placea anticipadamente como aspirante a la candidatura a gobernador. La pregunta es bajo qué méritos, trabajo político o accionespretende ganarla. Como diputado federal no se advirtió su trabajo legislativo de alto impacto en favor de los guerrerenses. Desde que asumió -el 11 de noviembre de 2017-, como presidente interino del PRD estatal y activo de la tribu Alternativa Democrática Guerrerense (ADN) cuyos propietarios son los diputados locales Carlos Reyes Torres y Celestino Cesáreo Guzmán; Ricardo Barrientos fue perseguido por la mala suerte. Porque enfrentó la debacle perredista de la elección del 1 de julio de 2018. Es el responsable de soslayo, de tanta derrota electoral padecida por su partido. Aunado a lo anterior, nunca a cuestionado en su calidad de opositor, las acciones del gobierno estatal y el incremento de la violencia derivada de la fallida estrategiade seguridad pública de la administración encabezada por Héctor Astudillo. ¿Con esos resultados y esas complicidades con el poder quiere convertirse en candidato a gobernador? Sería el equivalente a darle el tiro de gracia al PRD. 2.- A falta de liderazgos fuertes y de inconfesables alianzas políticas soterradas con el actual grupo gobernante -las de los diputados locales Bernardo Ortega y Celestino Cesáreo son muy evidentes-, otros actores han tomado la batuta. Dos resaltan: El exgobernador Ángel Aguirre Rivero y el exedil de Acapulco, Evodio Velázquez Aguirre. El primero, deslizó la posibilidad de generar una alianza partidista con el PRI para la elección de gobernador de 2021. El segundo, se ha movido notablemente acaparando reflectores en la búsqueda de limpiar suimagen. En esa ruta se ha metido de soslayo y por anticipado, a la disputa por la candidatura a gobernador. Un detalle resalta al respecto: el apoyo político otorgado por el dirigente nacional, Ángel Ávila Romero, justamente en el evento de Acapulco celebrado ayer domingo, donde se conmemoró el 30 aniversario de ese partido. Así y desde sus respectivas trincheras, tanto Ángel Aguirre como Evodio, se han convertido en las piezas políticas con mayor movilidad y operación política al interior del perredismo local. Los demás personajes de las distintas tribus, aunque quieren, no pueden. Porque son aliados políticos incondicionales del gobernador Héctor Astudillo. Eso explica su prolongado silencio. Y en el pecado llevan la penitencia.
HOJEADAS DE PÁGINAS…El doble homicidio ocurrido el sábado en Chilapa, de José Lucio Bartolo Faustino del Consejo Indígena y Popular de Guerrero-Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) y Modesto Verales Sebastián, del Congreso Nacional Indígena, volvieron a meter en aprietos al gobierno estatal y la Fiscalía General del Estado (FGE). Porque el propio Consejo ligó los homicidios a la presencia de organizaciones delictivas en la zona. Y responsabilizó de ambos crímenes en una carta enviada a AMLO, a los tres niveles de gobierno de la entidad.