Amazonia y la inmadurez de los líderes

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Jorge Laurel González (JLG)

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Turismo

Agosto 29, 2019 19:13 hrs.
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La política exterior tiene sus dogmas, como la religión; se llaman poder, expansión territorial y prestigio. Pero igual que los devotos de verdad no son los que siguen al pie de la letra las escrituras, no se encontrará a los mejores patriotas entre los políticos.
Arthur Schnitzler (1862-1931) Médico, narrador y dramaturgo Austríaco.

En los últimos días, hemos visto con atención y preocupación los vaivenes de la política exterior, algunos de ellos enmarcando el desastre ecológico de los incendios del Amazonas, que intentan ser minimizados por los seguidores de Bolsonaro, dado que al parecer busca tener terreno que sea propicio para cultivar ganado, también hemos sido testigos de los acuerdos y desencuentros, alrededor de la cumbre G7 y el vaivén de la guerra comercial China-USA, que amenaza con intensificarse, temas que tendremos que tratar posteriormente en otra columna, porque hoy el tema del Amazonas y los incendios forestales nos ocuparán por completo el espacio.

En el Amazonas, los incendios se han recrudecido, si hacemos un comparativo con los ocurridos en 2018. Los líderes del G7 (Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, Canadá, Reino Unido e Italia) reunidos en Francia acordaron el lunes crear un fondo de US$22 millones para ayudar a combatir las llamas, una iniciativa que fue rechazada en principio por el gobierno de Brasil, que les recomendó utilizar este dinero para "reforestar Europa".
"La soberanía de Brasil no es negociable".

Con esas palabras, el vocero de la Presidencia de Brasil, Otávio Rêgo Barros, anunció el día martes 27 por la tarde que aceptarán toda ayuda internacional para la Amazonía siempre y cuando conserven el control del dinero. Se trata de una nueva postura del gobierno de Jair Bolsonaro sobre las donaciones de países y organismos para los incendios que consumen la selva amazónica desde hace semanas. Este martes de mañana Bolsonaro había dicho que estaba dispuesto a aceptar la ayuda del G7 si el presidente de Francia, Emmanuel Macron, retiraba sus "insultos". "Primero, Macron tiene que retirar sus insultos. Me llamó mentiroso. Una vez que haga eso, entonces podemos hablar", dijo el presidente de Brasil. Para completar la inmadurez de los jefes de estado, hay que recordar que Bolsonaro se burló de la esposa de Macrón, que es una dama de 66 años, cuando Macrón tiene 41, cuando uno de sus fans en Facebook, hacía el comparativo con Bolsonaro de 64 y su esposa de 37 años. Si nos damos cuenta, la diferencia es aún mayor en Brasil, pero dado que la diferencia es a favor del varón, propicia el señalamiento misógino del Brasileño: ’No humilles al tipo, jajaja’. Fue la infortunada respuesta escrita en la red social.

La respuesta de Emmanuel Macrón, si fue la de un estadista:
"Soy consciente de las preocupaciones, o quizás la torpeza de algunos líderes, que consideran que la soberanía significa ser agresivo", dijo Macron. "Eso, creo, es un gran error. Nosotros somos un país soberano y cuando tenemos algo grave aceptamos felices y agradecidos la solidaridad internacional porque es un gesto de amistad", agregó. "Pero, sobre todo, hay nueve países en la Amazonía, hay muchos países que han pedido nuestra ayuda. Es importante movilizarnos lo más rápido posible para que Colombia, Bolivia y todas las regiones de Brasil que quieren tener acceso a la ayuda internacional pueden tenerla y puedan reforestar rápidamente", añadió.

Pero mientras continúa el forcejeo entre los políticos y el intercambio de insultos velados, y las llamas siguen avanzando sobre la Amazonía brasileña y boliviana, otros incendios -y de mayores proporciones- están ocurriendo en otra parte del mundo. Un artículo publicado por Bloomberg apunta a que, en tan solo dos días, se produjeron en Angola aproximadamente tres veces más incendios forestales que en Brasil. Los datos satelitales de Weather Source tomados en un lapso de 48 horas muestran 6.902 incendios en dicho país, 3.395 en la RDC, mientras que 2.127 en Brasil en 48 horas. ¿Pero cuán válida es esta comparación? ¿Son estos incendios, como parecen mostrar "los hechos", tan o más peligrosos para el planeta como los que afectan a la selva amazónica?

Los expertos no desestiman la importancia de esta región para el clima: la Cuenca del Congo es la mayor de África, y la segunda mayor del mundo después de la del Amazonas. Tal es así que esta selva de 3,3 millones de kilómetros cuadrados -que incluye territorios en RDC, República del Congo, Gabón, Camerún y África Central- es considerada como el "segundo pulmón" de la Tierra.

Al igual que la Amazonía, los bosques de la Cuenca del Congo son un santuario de biodiversidad y constituyen una herramienta esencial en la lucha contra el cambio climático por las cantidades significativas de CO2 que absorben. Sin embargo, según explican expertos, los incendios en una y otra región no son equiparables. "No creo que se trate de una comparación válida", le dice a BBC Mundo Denis McClean, portavoz de la Agencia de Naciones Unidas para la prevención de desastres (UNISDR). "Para empezar, no se puede decir con precisión a partir de las imágenes satelitales cuál es la naturaleza de esos fuegos o cuán grandes o pequeños son". Más importante aún es que esos fuegos no son inusuales en esta época del año en África, añade. Es común ver esta cantidad de focos de fuego "en grandes áreas, porque son un método de agricultura tradicional para muchas comunidades campesinas de bajos ingresos".

Mientras tanto, en el corazón del Amazonas, Ajareaty Waiapi realiza uno de los rituales más tradicionales de su tribu. La jefa tribal machaca las semillas de urucum rojo sangre en una pasta espesa y se lo aplica generosamente en la cara, el pecho y el torso desnudos. La mezcla protege su piel del sol y los insectos. También se cree que aleja a los espíritus malignos.

Durante décadas, los waiapi han vivido en el estado brasileño de Amapa, casi aislados del mundo no indígena y en armonía con la selva tropical. El río y los árboles que sostienen su estilo de vida a menudo se describen como los pulmones del mundo. Ahora, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, quiere cambiar eso, con propuestas que incluyen sacar a la tribu de su territorio legalmente demarcado y abrir la tierra a los mineros para explotar depósitos inactivos de cobre, hierro y oro cerca de sus hogares. Los waiapi creen que son los guardianes del Amazonas y están dispuestos a hacer lo que sea necesario para protegerlo.

Lo curioso es que, así como los waiapi, reclaman sus derechos soberanos sobre su territorio. Bolsonaro también alega intenciones colonialistas en la ayuda internacional, lo cual es una postura que muchos podrían calificar como absurda. Hay problemas que son mundiales, como el anterior y requieren participación mundial, ya que solamente Juntos Logramos Generar, Propuestas y Soluciones.
JLG


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