Miscelánea, salud y política
Judith Álamo López
’La peor de las democracias es mil veces preferible a la mejor de las dictaduras.’: Ruy Barbosa
Hay en el gobierno de la Cuarta Transformación una reiterada animadversión por los medios de comunicación que difunden los costos humanos crecientes de la violencia en el país, para los gobernantes publicar la información y fotos sobre víctimas de la inseguridad es contribuir a crear la percepción de violencia e inseguridad creciente que recogen las principales encuestadoras.
Esta posición es diametralmente opuesta a la que exhibían cuando Morena era partido de oposición, ya que exigían transparencia y condenaban que los gobiernos de Calderón y Peña Nieto pretendieran celebrar pactos de silencio con los empresarios mediáticos para acallar las consecuencias de su ineptitud para controlar la violencia criminal y sus costos en víctimas de homicidios y masacres. Clara Brugada, jefa de gobierno de la ciudad de México, en forma reciente pidió a los medios de comunicación moderarse para disminuir la "nota roja" y con ello la percepción de inseguridad.
Esconder los hechos no es solución, han pasado ya 8 meses de los homicidios de su secretaria particular, Ximena Guzmán y su coordinador de asesores, José Muñoz y pese a haber realizado 13 detenciones en agosto del 2024, es momento que se desconocen el móvil y la autoría intelectual.
Creer que la narrativa puede disociarse de la realidad es un error de los gobiernos de la 4T, quienes sólo en la narrativa han logrado disminuir la percepción de inseguridad ciudadana con afirmaciones falsas.
La percepción de inseguridad durante la administración de la presidente Sheinbaum ha ido al alza, así lo muestran los datos de INEGI, el incremento fue sistemático durante 2025, en diciembre llegó a 63.8%, la población urbana consideró inseguro vivir en su ciudad; en septiembre de 2024, al finalizar el sexenio de AMLO, la percepción era de 58.6%,.
El miedo es más pronunciado en las mujeres, con un 69.4%, de ellas sintiéndose inseguras frente al 57.1% de los hombres y los niveles más altos de desconfianza ciudadana se registró en las ciudades Uruapan (88.7%), Culiacán (88.1%) y Ciudad Obregón (88%).
Con el nuevo modelo comunicacional adoptado por los gobiernos morenistas la figura presidencial diariamente funge como el emisor principal de las conferencias mañaneras.
Fue el presidente López Obrador quien copió el prototipo al autócrata venezolano Hugo Chávez, y lo echó a andar desde que fue jefe de gobierno del Distrito Federal. Con éxito, a juzgar por los resultados, ya en la presidencia, AMLO logró al imponer generalmente con su narrativa polarizante la agenda pública nacional.
Claro, el método efectivo abarca usar todos los medios del Estado y los de empresas dependientes de la publicidad gubernamental, todo al servicio del amado líder y para divulgar su largo peregrinar para llegar al poder a conducir la cuarta trasformación; así como sembrar la necesidad de su permanencia por varias décadas para mantener "al pueblo en el poder".
Aunque cada vez más estudiosos aseguran que quieren impedir contrapesos al eliminar la autonomía de poderes.
Ahora van por una reforma electoral para evitar que haya un cambio político que lleve a juicio a quienes con la bandera del pueblo han abusado del poder en beneficio propio o a quienes por avaricia han causado graves accidentes en obras mega caras y malhechas.
La presidente Claudia Sheinbaum ha concretado los cambios legales trazados por el líder moral para que "el movimiento" de regeneración nacional pueda concentrar todo el poder, y ahora buscarán perpetuarse, y en este plan quisieran que los periodistas eviten exacerbar el encono social frente a la inseguridad, o revelen excesos y corrupción de quienes detentan el poder y son aliados de criminales.
El show de la conferencia mañanera presidencial luce francamente arcaico: la imagen presidencial se ha venido desgastando y no es para menos ante la exigencia de mantenerse bajo reflectores todos los días, quizá AMLO empatizaba más con sus seguidores, pero también por ser hombre se le disculpaba que apareciera despeinado, enfermo o debilitado.
Hemos visto las contradicciones y el deterioro físico de la presidente Sheinbaum, y su proclividad a usar el dedo flamígero para señalar al amonestado o a los reprendidos y cómo la ira transforma su rostro y encorva su delgado cuerpo. En fin, los seres humanos no pierden su esencia con el poder.
Antes los políticos lucían más profesionales, menos vulnerables, tal vez influía que no estaban expuestos todos los días al ojo público, su imagen era cuidada por profesionales de la comunicación, hoy esos especialistas han sido sustituidos por correligionarios improvisados.
La mañanera debería modernizarse en general si quiere lograr una imagen respetable, ya que el show donde los reporteros suelen plantear a la mandataria preguntas a modo para su lucimiento ya no es convincente. El esquema actual no admite la presencia de reporteros críticos, y cuando aparecen profesionales como Reyna Haydeé o Jorge Ramos, son denostados, increpados o desairados.
Los últimos siete años de gobiernos de Morena se han caracterizado por un largo proceso de estigmatización de la labor periodística, con AMLO se les descalificaba como "chayoteros" (que recibían sobornos) y cómplices de un régimen "conservador" y corrupto. Se ataca con abuso a los medios y periodistas que disienten de los gobernantes.
Y estos ataques han creado un clima propicio para que México sea el principal país sin guerra donde los periodistas son asesinados y acosados por su trabajo. Del 2000 a la fecha han sido asesinados 176 periodistas, de ellos 47 fueron durante el sexenio de López Obrador y nueve en lo que va de la ad ministración de Sheinbaum.
En forma reciente, la presidente Sheinbaum, luego del accidente del tren transoceánico calificó de "carroñeros" y carentes de ética a los medios que difundieron fotos de las víctimas con sus nombres sin el consentimiento de las víctimas ((sic) o sus familias, es una forma de revictimización e inhumano, recalcó.
Cabe señalar que las fotos exhibidas eran de credenciales no del accidente. Es tiempo de que los periodistas y comunicadores defiendan su misión social de actuar como vigilantes del poder, defensores de la libertad de expresión y pilares de la democracia.
Es necesario cumplir con la labor ética de investigar y difundir información veraz para el bien común, ayudando a la ciudadanía a tomar decisiones libres y documentar la memoria colectiva.