Crómicas de Taxco
José Arroyo Reyes
*Ingratitud y olvido a los ancianos
Uno de los problemas principales de esta ciudad colonial es que los gobiernos anteriores no le han puesto atención a la pululación en las calles de personas mayores. Ancianos pobres sin recursos económicos, enfermos, con problemas mentales, abandonados por sus propias familias y la sociedad a los que consideran un estorbo.
Es una verdadera lástima que aquellos ’viejitos’ que nos heredaron a las presentes generaciones un pueblo mágico dotado de hermosura, lleno de riqueza cultural, económica por la extracción de la plata, el turismo y las artesanías. A esta gente mayor no hemos querido cuidar y darles una mejor calidad de vida.
A diario vemos un buen número de personitas deambulando en busca de ayuda económica para cuando menos medio comer, sin medicinas y solo implorando el termino total de una vida digna y sin mucho sufrimiento.
En este ’pueblo mágico’ vemos a estos hermosos viejitos en las calles llenos de canas, arrugas, angustia y mucho sufrimiento por sus heridas y dolores tanto físicos y mentales que les ha proporcionado la vida, poro sobre todo, por la ingratitud y olvido que han sido objeto de parte de sus familiares, amigos, la sociedad y el gobierno que no se han preocupado por edificar un hogar digno para poder pasar sus últimos días de vida en paz.
He visto por las calles a tiernos viejitos artistas que cantan y tocan instrumentos musicales por una moneda; Son personas sin rostro para la sociedad.
¿Quién no conoce, o ha escuchado en las calles de Taxco el instrumento musical de aquel señor, siempre sonriente y harapiento, originario de la comunidad de Cacalotenango?; sí, el señor que toca magistralmente famosas melodías con una pequeña hoja de un árbol que asegura que es un don que Dios le otorgó.
También tenemos y vemos a diario por la calle del Arco a una personita mayor medio encorvado y que se desenvuelve armonizando los días con un viejo violín ’Stradivari’; además de que le gustas la cantada de los boleros.
Otro ejemplo del arte en las calles y de personas artistas por gusto o necesidad, conocemos al doble de Chelelo. Una persona recia y con muchas ganas de seguir viviendo a pesar de sus más de 82 años de vida; el señor es alto, de tes blanca y ojo claro. Dijo que es un campesino que llegó hace muchos años a Taxco procedente del vecino Estado de México y se quedó porque comió jumiles.
Este personaje aún que ya camina despacio por los años que se le vinieron encima, usa para sus audiciones callejeras, un pesado traje con sombreo de charro en mal estado y una guitarra. Pero también carga un mini aparato de sonido para ponerle música, ambiente y acompañamiento a su trabajo para subsistir.
Estos tres personajes de la vida cotidiana de Taxco, son solo unos de los muchos ancianitos que viven en Taxco en la marginación y en el olvido de los hombres, pero no de Dios, pues existen en las calles también abuelos dedicados a la venta de chicles, galletas, dulces y realizan modestas artesanías bordados en hilo y lazo para, dicen ellos, no ser una carga para su familia.
Otros, los más olvidados, son algunas personas enfermas los que vemos en algún rincón de la ciudad implorando caridad, de manera especial en las escaleras del mercado Tetitlán. Taxco es una ciudad colonial pero vieja en donde existen un sinnúmero personas adultas sin hogar y sin familia a las que ya les llegó el frio invierno de la vida.
Urge que los tres ordenes y niveles de gobierno se pongan la pilas y sean más humanos con nuestros ancianitos y se vaya pensando en ellos y como construirles un hogar de tiempo completo para que tengan un lugar digno en espera de cumplir su ciclo por esta vida.
Hace apenas unos cuantos meses conviví en un desayunó con un personaje taxqueños de la política y le hice ver este problema que se agiganta cada día. Le sugerí solicitar al gobierno del estado el inmueble y el regreso su titularidad a sus verdaderos dueños del ex hospital Adolfo Prieto, pues los del gobierno se adjudica el inmueble taxqueño como propio; las instalaciones de la casa donde hoy al parecer no tiene uso.
Debemos hacerle entender al gobierno estatal que ellos no son dueños de nada, mucho menos de un inmueble que fue donado a los taxqueños hace muchos años por unas personas altruistas para un uso de ayuda a la gente. Ojalá y el gobierno del estado y las recién nombradas autoridades municipales tomen la bandera del humanismo para que el pueblo de Taxco y el dueño de la vida se los premie con muchas bendiciones…gentedetaxco@hotmail.com